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Un valenciano a la conquista de América
Ramón Tebar dirigirá a Gheorghiu y Alagna
Ramón Tebar, que dirigirá mañana a Angela Gheorghiu y Roberto Alagna en el Teatro Colón, es también flamante director musical de la ópera de Miami.
Periodista: ¿A qué atribuye tantos jóvenes y excelentes directores españoles?
Ramón Tebar: A que quizás ahora tenemos más oportunidad de exponernos. Los que somos reconocidos fuera sólo estamos demostrando que España siempre ha sido una cantera de artistas. Mi madre responsabiliza a la dieta mediterránea, pero no seria justo para los que nacieron tierra adentro, ¿verdad?
P.: ¿Vicisitudes de ser un joven director de orquesta por el mundo?
R.T.: Muchas. Antes las padecía; ahora, me divierto. A veces me siento como un niño en una conversación de adultos, prejuzgado antes de hablar. No siempre se valora la juventud. Para el público es un valor añadido; para algunos músicos, una amenaza; para otros, la barrera impenetrable de la inexperiencia. Digamos, frescura para unos es insolencia para otros. Por eso valoro a quienes frente al «inexperto» están receptivos a nuevas ideas. La música es un arte vivo donde las verdades absolutas no existen, sino diversas aproximaciones a la perfección, y no sólo los años tienen la llave a todas las puertas.
P.: ¿Se siente más director de ópera que puramente sinfónico?
R.T.: Pregunta complicada y muy oportuna en estos tiempos de extrema especialización. Un buen músico es siempre un buen músico, independiente del género que haga. La especialización lleva al encasillamiento y ante todo soy músico. Adoro la ópera pero, me inicié en una orquesta sinfónica. Hoy, trato de balancearme entre mis puestos en la Florida Grand Opera, la Palm Beach Symphony y el Festival Musical de Santo Domingo. No obstante, al dirigir ópera compruebo el aprendizaje impagable que da el teatro. Diría que el director con bagaje teatral aborda lo sinfónico con ventajas técnicas y artísticas que no siempre ocurren a la inversa. Fíjese en monstruos sagrados como Mahler, Walter, FurtwTMngler, Toscanini, Karajan, Solti, Kleiber... Todo lleva su tiempo y la inmediatez de hoy conspira contra la verdadera satisfacción, si hoy un director alcanza «prestigio» más rápidamente desde el mundo sinfónico, podrían estar en juego parámetros meramente publicitarios y mediáticos y, la música es mas grande que todo eso.
P.: ¿Es difícil trabajar con tantos divos?
R.T.: Con Caballé, Domingo, Devia, Berganza, Zeani, Cotrubas, Scotto y Heppner mi experiencia fue memorable en todos los casos. Con rigurosa preparación e ideas artísticas claras es fácil entenderse. Veremos con Gheorgiu y Alagna.
P.: ¿Qué lo sorprende del trabajo en Estados Unidos versus Europa?
R.T.: En general, la buena organización de los teatros norteamericanos y sus fantásticas infraestructuras; sin embargo, prefiero el mayor tiempo de ensayo dedicado en Europa, donde obviamente existe la subvención estatal.
P.: ¿Favorece la inclusión de ópera en español en Estados Unidos?
R.T.: Llevo poco tiempo en EE.UU., y si favorezco hacer repertorio de compositores latinos me alegra en gran medida, si bien nunca ha sido mi motivación primera. No me siento apóstol de ningún repertorio y no querría encasillarme como «latino que hace música latina» más allá de las joyas compuestas por Catan, Golijov o Piazzolla. De hecho, añadí «María de Buenos Aires» a los planes de la Florida Grand Opera y hay otros títulos barajándose.
P.: ¿Qué espera como flamante director de la ópera de Miami?
R.T.: Mantener títulos tradicionales, sumar repertorio y nuevas propuestas. Quisiera transmitir la idea de un teatro de ópera joven, contraria a la idea museística, que hable a la sociedad multicultural de Miami. Claro, las temporadas de ópera se preparan con mucha antelación, y se necesita tiempo para que la visión de un director empiece a verse pero, soy optimista.
P.: ¿Compromisos, metas e ideales?
R.T.: Recién dirigí «Florencia en el Amazonas» de Catán en Denver. Después del Colón me esperan tres diferentes «Toscas» en España y «Bohème», «Sonnambula» y «Traviata» en Miami, más la temporada de conciertos de la orquesta de San Antonio, Palm Beach y el Festival de Santo Domingo 2013. ¿Metas? No parar de hacer cualquier género musical que me interese. ¿Ideales? Hacer la música que me gusta, donde y cuando me guste. No dejo de repetir que el mundo anda mal pero si dieran mayor presencia a la música el mundo andaría mejor. Por eso soy músico, porque apuesto por ella.


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