23 de noviembre 2012 - 00:00

Un voto bajo el shock de la crisis

Artur Mas
Artur Mas
Barcelona - El debate sobre la independencia de Cataluña, región del noreste de España, discurre en sus zonas populares ligado a la crisis económica y el desempleo, y en medio de cierto escepticismo sobre la viabilidad de un Estado catalán independiente.

La crisis ha golpeado especialmente a los ciudadanos del área metropolitana de Barcelona, capital catalana, en la que conviven algo más de tres millones de personas. La tasa de desempleo pasó del 7% en 2007 al 17% actual y en el caso de la población extranjera ya supera el 20%, según datos del Instituto de Estadística de Cataluña (Indescat).

En un área que agrupa a 35 municipios y donde hay más de 260.000 desocupados -una cifra dos puntos porcentuales superior a la de Barcelona-, las referencias de la gente sobre la independencia se entremezclan inevitablemente con referencias a la crisis.

En el Baix Llobregat, una zona que sufre un 17% de desempleo, el debate está en la calle. Se habla sobre el tema en bares y parques y a pesar de que hay opiniones diversas, en todas subyace el denominador común del escepticismo: ¿es viable que Cataluña se separe de España en medio de la más grave crisis económica que la actual generación recuerda?.

En el barrio de La Florida en el municipio de LHospitalet de Llobregat, Carmen Martín, comerciante, cree que sería «una apuesta muy arriesgada». «Estoy de acuerdo -afirma- en que económicamente sería bueno, pero hace falta ver quién lo haría y cómo».

En su opinión, hay que ver «qué país quieren hacer y después hablaremos. No nos pueden pedir un cheque en blanco con la promesa de que todo será mejor».

Valentín Fernández, mecánico desempleado del barrio de Pubilla Casas del mismo municipio, comparte las dudas de Carmen y cree que «es evidente que habría muchos enfrentamientos y posturas irreconciliables». Por tanto, no sabe si «está bien plantear el tema ahora que estamos con

el agua al cuello, pero lo cierto es que algo se tiene que hacer», dice.

En Badalona, tercera ciudad de Cataluña en habitantes y donde el conservador Partido Popular ganó en 2011 tras treinta años de gobiernos de centroizquierda, Yolanda, administrativa de 45 años, considera que «en estos momentos, la independencia queda lejana. Hay que matizar y concretar muchas cosas todavía», afirma.

En su opinión, «el paro y los recortes en sanidad y educación son temas más preocupantes e importantes para la ciudadanía». Cataluña, que representa el 18% del PBI español, afronta como el resto de España las consecuencias de la profunda crisis económica y tiene además dificultades para lograr financiación.

El 25 de septiembre el presidente del Gobierno de Cataluña, Artur Mas, anunció el adelanto de las elecciones regionales para el 25 de noviembre y señaló que llegó la hora de que esta comunidad autónoma española «ejerza su derecho de autodeterminación».

Dos días después el Parlamento catalán aprobó convocar una consulta para que los catalanes puedan determinar «libre y democráticamente su futuro colectivo».

Agencia EFE

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