La final entre los Panthers de Carolina y los Broncos de Denver impuso una marca al vender los boletos más caros en la historia del Super Bowl -el año pasado la cifra había alcanzado los u$s 21.000 por entrada en la reventa-. De acuerdo con los dos sitios electrónicos más grandes de venta de boletos, StubHub y NFL Ticket Exchange, el precio promedio de una entrada para ir al estadio fue de u$s 8.000, aunque en las ubicaciones privilegiadas se debió desembolsar más de u$s 20 mil.
El Super Bowl atrajo a unas 70.000 personas al estadio. Mientras que se esperaba que el 40% de los hogares estadounidenses vean la emisión del partido por la CBS, en el mayor evento televisivo del país. El encuentro comenzó con la presentación de la actriz Lady Gaga, quien estuvo encargada de cantar el himno, y con un desfile de aviones que dejó a todos con la boca abierta.
Y si el desenlace del Super Bowl genera expectación, igualmente lo hacen los anuncios publicitarios que se transmitirán en las pausas del partido, así como el desfile de artistas durante el descanso, cuando actuaron el grupo Coldplay y la cantante Beyoncé, entre otros.
Los anuncios ofrecen a las empresas patrocinadoras una plataforma única, que el año pasado marcó un récord de audiencia en la historia de la televisión estadounidense de 114 millones de espectadores, lo que disparó el precio de un anuncio de 30 segundos hasta los u$s 5 millones. Se esperaba que más de 184 millones de personas vean el encuentro de forma televisiva. Por eso, las grandes marcas pagan importantes cifras y aguardan con ansias este encuentro para estar presentes en el evento más taquillero.
Uno de los datos llamativos fue la inversión que desembolsó Ecuador. Por un costo de u$s 3,8 millones, el presidente Rafael Correa pagó unos 30 segundos para presentar una campaña turística
del país. Las grandes empresas automotrices también estuvieron presentes, entre ellas Porsche, BMW, Mercedes-Benz y Kia, por citar algunas.
En 2014 las marcas llegaron a pagar u$s 4,2 millones por anuncio. En 2015, según publicó Variety, la cadena que transmite el partido, NBC, embolsó hasta u$s 4,5 millones por los espacios más solicitados, es decir, los del descanso. NBC confirmó esta semana que había vendido ya todos los bloques publicitarios más caros, aunque los anunciantes tardaron más que el año pasado en cerrar los contratos. Fox, cadena que emitió el Super Bowl en 2014, había pactado esos compromisos comerciales ya en diciembre de 2013.
Pero no sólo se pagó un récord en las entradas durante la reventa sino que tomar o comer algo en el estadio era una verdadera locura. Al cierre de esta edición los fanáticos denunciaron a través de las redes sociales los datos: una botella de agua u$s 7, una cerveza en botella de 500 u$s 13 y una copa de vino u$s 25.
| Agencia EFE y Ámbito Financiero. |


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