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Una marea humana, varada en la frontera
Nigerianos y ghanianos, junto a sus pertenencias en un campamento cercano al aeropuerto de Trípoli.
El flujo de refugiados creció exponencialmente en los últimos tres días, y las autoridades -desbordadas- no alcanzan a dar una respuesta a la estampida humana, lo que genera un creciente hacinamiento de refugiados en los apenas 300 metros que separan la Gendarmería libia, aún controlada por los leales de Gadafi, y los puestos de la Policía tunecina.
La Policía y el Ejército tunecinos, sobrepasados por la situación, dieron poderes ilimitados a jóvenes contrabandistas -en su mayoría libios-, que armados con palos y varas de metal intentan mantener en el lugar a la masa de refugiados y periodistas que allí se encuentran.
La situación se agrava aún más en el caso de refugiados procedentes de países subsaharianos como Chad, Eritrea, Somalia o Sudán (unos 8.000 en total) que residían en Libia antes del conflicto. Ellos son considerados como sospechosos de integrar las milicias de mercenarios contratados por Gadafi y, además, no tienen los medios necesarios para salir del país.
Un grupo de inmigrantes de Bangladesh izó un cartel con un llamado desesperado a las autoridades de Dacca: «Ayuda, ayuda, ayuda. Somos 18.000 aquí sin agua y sin comida, por favor organicen algo para sacarnos».
Además de los que hacen fila por conseguir alimento, están otros cientos de miles con valijas que tratan de alcanzar los colectivos que parten desde la frontera, aunque para hacer un recorrido de escasos kilómetros. Los micros llevan a los refugiados al otro sector de la línea divisoria, donde las carpas no están tan colapsadas.
El cuadro fue resumido en Ginebra por el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). «Nuestro personal en la frontera nos informó que la situación está alcanzando un punto de crisis», dijo la vocera Melissa Fleming.
Según las autoridades tunecinas, entre 70 mil y 75 mil personas ingresaron al país africano, provenientes de Libia, desde el 20 de febrero. Sólo ayer se estimaban entre 10 mil y 15 más.
La organización subrayó que la situación en cuanto la higiene y el agua «continúa siendo muy precaria», por lo que solicitó ayuda al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para mejorar las instalaciones.
Por otra parte, se informó que más de 90.000 egipcios regresaron a su país desde Libia por mar, aire o tierra. La Cancillería egipcia que otros 20 mil esperan en la citada frontera y en el aeropuerto de Trípoli.
Agencias ANSA y EFE


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