Algunos cientos de manifestantes volvieron a apostarse allí ayer y piensan quedarse en el lugar. Armaron carpas, pusieron sillas y algunos grupos lanzan consignas contra los dirigentes políticos. "Lo que está pasando aquí en este momento es una rebelión popular contra el Gobierno", afirma Bekir Cihan, uno de los muchos turcos que se ocupa de abastecer a los manifestantes con comida, bebidas y medicamentos.
Varios activistas construyeron en un pequeño pabellón puestos donde se reparten comida, jugos, verduras y frutas. Hay agua y leche en grandes cantidades para combatir los síntomas de los gases que emplea la Policía para dispersarlos. El vinagre y el jugo de limón se usan con los mismos fines para impregnar las mascarillas.
Cuando comenzaron las protestas, el objetivo era mantener el parque Gezi, sus árboles y espacios verdes, que iban a ser reemplazados por un centro comercial. Todo esto cambió el viernes, cuando la Policía disolvió el campamento de los manifestantes con violencia. "Ya no se trata de un par de árboles", dice Cihan. Ahora el problema es la política de Erdogan, que consideran autoritaria.
"Erdogan es aquí el equivalente al presidente Bashar al Asad en Siria", asegura el activista, que se describe como un turco que ama a su país. Dice que esto queda demostrado con el comportamiento de los medios locales, que por lealtad al jefe de Gobierno o por miedo a la represión informan casi con cuentagotas sobre las protestas.
Los activistas reunidos en el pabellón aseguran que ninguno de ellos pertenece a una organización ni fue convocado por un partido político. Las convocatorias se realizan más bien por internet, mediante Facebook y Twitter. La idea es quedarse allí hasta que Erdogan renuncie.
Desde que comenzaron las protestas, se ven a la entrada del parque autos incendiados, intervenidos con consignas antigubernamentales. Ugulcan, un estudiante, vuelve desde hace cuatro días siempre al parque Gezi. Está sentado sobre una manta y descansa. Por la noche tiene un compromiso. Pero asegura que eso no es problema. "Nos vamos turnando. Si tengo que salir, estoy seguro de que igual queda gente suficiente".
Para el mediodía, la mayoría de las personas ya está reunida en el espacio verde, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, socialistas y kemalistas (por Mustafá Kemal Atatürk, primer presidente de la república moderna de Turquía) y también muchos independientes. Lo que no se ve en el lugar son mujeres con velo. Y es que la creciente islamización del país es otro de los motivos por los que protestan.
Uno de los más recientes ejemplos de ello es el endurecimiento de las reglas para la venta de alcohol. "Erdogan usa el islam y el Estado turco para fortalecer su poder personal", dice Ugulcan.
| Agencia DPA |


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