6 de abril 2016 - 00:00

Unos trenes con estaciones de anécdotas cautivantes

Unos trenes con estaciones de anécdotas cautivantes
Denis Johnson "Sueño de trenes" (Bs. As., Literatura Random House, 2015, 137 págs.)

Comienza como un tren que se toma a mitad de camino. En el verano de 1917 el obrero Robert Grainier intentó matar a un jornalero chino al que habían visto robando, o por lo menos el patrón lo acusaba de eso. El chino se soltó y, por más que la cuadrilla de obreros intentó agarrarlo, logró escapar. Grainier pensó que el chino lo había maldecido, y que muchas de las desgracias de su vida tenían que ver con eso. Que se hubiera vengado, no con él sino con su mujer y su hijita, le parecía un castigo demasiado grande.

"Sueño de trenes" cuenta, de 1893 a 1968, los 75 años de vida de un obrero golondrina que participa en la construcción de puentes de madera para trenes, un jornalero que llega a tener una parcela, una choza y una carreta y que, cuando no se engancha en un trabajo, sobrevive haciendo changas. Todo ocurre en el "Lejano Oeste" de los Estados Unidos, en la frontera con Canadá, de donde se supone que llegó de chico a casa de sus tíos, que le arrancan el francés a coscorrones para que hable en inglés. Él no se acuerda de sus orígenes, si vino del otro lado, de la Columbia Británica, o si siempre fue de Idaho o de Utah.

La historia de Grainier es como si el lector se subiera a trenes que lo llevan a estaciones de anécdotas, que a veces son dramáticas, otras mágicas y algunas risueñas, y sólo una vez sabe que por ahí anduvo Elvis Presley. Grainier pareciera deslizarse por la existencia, dejar que las cosas le sucedan, soportar su destino con impavidez. Lo que le sucede, en el ir y venir del relato, semeja un muestrario de la dignidad de los humildes, un álbum de los que soportan los aconteceres. Es por la casualidad de un encuentro de parientes que conoce a Gladys, la que será su mujer, con la que tendrá una hija, Kate, y las perderá en un incendio forestal, y la que se le aparecerá como fantasma para contarle cómo fue aquella tragedia. Ausente de deseos no tendrá otras mujeres, no solicitará servicios carnales. A veces logra interesarse en cómo fue que a un hombre que lleva en su carro le disparó un tiro el perro que iba a matar, o temer por la presencia de una lobizona, una chica nacida de la unión entre un ser humano y una loba, pero la mayoría de las veces es imperturbable. Lo fantástico, lo mágico, lo supersticioso surgen con pasmosa naturalidad.

La historia del rudo, primitivo Grainier, hombre de pocas palabras y contenidas emociones es evocada de un modo insólitamente cautivante. El libro "Sueño de trenes. Una nouvelle" cuando el lector se descuida lo lleva a dos horas de lectura sostenida, hasta el momento final en que "de pronto todo se volvió negro, y aquella época despareció para siempre".

Denis Johnson
es considerado un autor de culto por las nuevas generaciones de narradores estadounidenses. Ha publicado poesía, novelas, cuentos, thrillers, ensayos, y obras de teatro. Su primer libro, "Hijo de Jesús", fue consagratorio y luego llevado al cine. Con "Árbol de humo" ganó el National Book Award en 2007. "Sueño de trenes" es un feliz acercamiento a su modo simple y atractivo estilo de narrar.

Máximo Soto

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