Ushuaia: violenta batalla entre facciones de UOCRA

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Oficialistas se enfrentaron con obreros disidentes que tomaban sede

Tierra del Fuego - Gremialistas de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) volvieron a protagonizar un feroz enfrentamiento en una de sus sedes en el interior del país. El escenario en esta ocasión fue la filial -que quedó destruida- en la ciudad de Ushuaia, en Tierra del Fuego, y tuvo como saldo al menos siete heridos, uno con lesiones cortantes y otro con una fractura expuesta que sigue internado en el Hospital Regional de la capital fueguina.

El enfrentamiento se inició el martes por la noche cuando un grupo de seguidores de Río Grande del actual secretario general del gremio, José Salinas, intentó desalojar por la fuerza a quienes ocupaban la sede austral ese día, apenas unas horas antes. En rechazo a su representación, trabajadores disidentes a la actual conducción sindical habían decidido la toma.

Ayer, la Justicia de Ushuaia ordenó restituir la sede a la actual conducción del gremio, que conduce a nivel nacional Gerardo Martínez. La medida de la jueza de Instrucción de Segunda Nominación, María Cristina Barrionuevo, volvió a generar tensión con un grupo de manifestantes disidentes de la cúpula sindical que seguía anoche acampando frente al edificio.

En el operativo dispuesto por el Tribunal participaron unos 40 policías fueguinos, que ahora custodian la sede del sindicato de la construcción. La Policía llegó con posterioridad a los incidentes y tomó posesión del edificio, luego de dispersar a los manifestantes con balas de goma.

La situación se había normalizado ayer por la mañana, pero los opositores a la gestión de Salinas se reagruparon en un campamento frente al sindicato y provistos de palos y piedras observaron cómo los efectivos policiales cumplieron la disposición judicial. En tanto, la fuerza de seguridad montó un cordón en la puerta del edificio y se encuentra alerta para prevenir otro enfrentamiento.

«Salinas negocia con las empresas la contratación de mano de obra extranjera y arma listas negras de trabajadores, además de digitar las licitaciones de obra pública», acusó el integrante del grupo de disidentes del sindicato, Marcelo Suárez. Por su parte, Salinas desmintió esas imputaciones y señaló al sector opositor de estar conformado «por gente ajena a la UOCRA».

Un conflicto similar en cuanto al ingrediente violento ocurrió a principios de julio en la sede del gremio de la construcción en Caleta Olivia, en el norte de Santa Cruz. Una facción del sindicato tomó violentamente la sede de esa ciudad, quemó una camioneta y agredió a dirigentes. En esa oporlos manifestantes protestaban porque fueron suspendidos sin goce de haberes cuando trabajaban en la construcción de viviendas que aparentemente se llevaban a cabo con fondos de la Nación.

La tensión no se replica sólo en el sur del país. También en Tucumán se registraron episodios aislados y, aunque más leves en apariencia, encierran problemas graves. En efecto, en la provincia norteña trabajadores llegaron a reclamar la intervención de la filial de la UOCRA por falta de controles al empleo en negro.

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