15 de septiembre 2016 - 00:00

Venezuela salió al cruce de la advertencia del Mercosur y quedó al filo de la suspensión

El Gobierno de Nicolás Maduro acusó a la Argentina, Brasil y Paraguay de formar una “triple alianza” y de vulnerar la legalidad. El apartamiento podría producirse en diciembre.

SOLITARIO. El Gobierno de Nicolás Maduro perdió varias de las alianzas diplomáticas que mantenía en América del Sur en los últimos meses: Argentina y Brasil.
SOLITARIO. El Gobierno de Nicolás Maduro perdió varias de las alianzas diplomáticas que mantenía en América del Sur en los últimos meses: Argentina y Brasil.
 Caracas - El Gobierno de Venezuela rechazó ayer en duros términos el veto impuesto por el resto de los miembros del Mercosur a su asunción de la presidencia rotativa del bloque, así como el plazo del 1 de diciembre que le impuso para que adecue su normativa a la del espacio común bajo la advertencia de una inmediata suspensión.

"Venezuela, en ejercicio pleno de la Presidencia pro tempore de Mercosur, y en resguardo de sus tratados, rechaza la declaración de la Triple Alianza", afirmó la canciller venezolana Delcy Rodríguez en Twitter. "Esta declaración de la Triple Alianza del Gobierno de Argentina, Paraguay y de facto de Brasil, vulnera la legalidad de la organización", recalcó.

La jefa de la diplomacia venezolana afirmó que en el Mercosur "las decisiones se adoptan por consenso y respetando las normas de funcionamiento" y subrayó que su Gobierno no permitirá "violaciones de los tratados".

"Pronto expondremos la verdad sobre acervo normativo de Venezuela y del resto de los Estados parte, así como las acciones para proteger el Mercosur", aseguró.

Además, agregó en otro mensaje que "pretender destruir Mercosur mediante artimañas antijurídicas es reflejo de la intolerancia política y desesperación de burócratas". Según surge de la declaración conjunta difundida por los otros cuatro países del Mercosur, aprobada por lo tres países mencionados y que contó con la abstención de Uruguay, todos ellos asumirán la presidencia rotativa este semestre, lo que anula la pretensión del chavismo de asumir ese cargo, según estaba estipulado.

La "Declaración conjunta relativa al funcionamiento del Mercosur y al protocolo de adhesión de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur" emplaza a ese país a acelerar la ratificación de los acuerdos y reglamentos del bloque, pues de otro modo será "suspendida" el 1 de diciembre próximo.

Según el comunicado, Venezuela, que adhirió al bloque en 2012 durante la suspensión de Paraguay y que tenía tiempo hasta el 12 de agosto de 2016 para incorporar a su ordenamiento jurídico "importantes acuerdos y normas del Mercosur", todavía no lo hizo. Esto, señala, impide que ejerza la Presidencia y fuentes diplomáticas señalaron incluso que pone en duda su continuidad en el bloque, presunción a la que contribuye la volcánica reacción de ayer del régimen de Nicolás Maduro.

Entre esas normas se cita el Acuerdo de Complementación Económica Nº 18, que trata sobre libre circulación de bienes, así como el Protocolo de Promoción y Protección de Derechos Humanos y el Acuerdo sobre Residencia de Nacionales de los Estados Partes del Mercosur.

La presidencia rotativa del Mercosur fue ejercida por Uruguay durante el primer semestre del año y en el segundo le habría correspondido a Venezuela, según el orden alfabético que rige en la organización para esos traspasos.

Argentina, Brasil y Paraguay se opusieron a que Venezuela asumiera el cargo argumentando dudas sobre la situación política en el país caribeño y que además aún no había adoptado la normativa interna del bloque.

Sin embargo, en junio pasado Uruguay se negó a continuar ejerciendo la presidencia del Mercosur y señaló que no veía impedimentos jurídicos al traspaso a Venezuela tras lo que el Gobierno de Caracas decidió asumir pese al rechazo explícito de tres de los miembros.

Las tensiones entre el Gobierno de Maduro y sus socios aumentaron desde la llegada al poder de gobiernos de centroderecha en la Argentina y en Brasil, donde Michel Temer asumió la presidencia tras la reciente destitución de Dilma Rousseff.

El canciller brasileño, José Serra, afirmó la semana pasada que "Venezuela vive bajo un régimen autoritario, no democrático" y argumentó que "un país que tiene presos políticos no puede ser un país democrático". La canciller venezolana tildó esas declaraciones de "descaradas e inmorales", lo que refuerza la idea de un curso de colisión difícil de evitar.

La posibilidad de una salida total de Caracas flota en el ambiente, al punto que mereció una aclaración del vicecanciller paraguayo, Rigoberto Gauto. "No hay interés de expulsar a Venezuela del Mercosur. Queremos que siga siendo un socio comercial y un aliado del Mercosur, pero naturalmente exigimos ciertas condiciones que están en el protocolo de adhesión que Venezuela tiene que cumplir, incluyendo la adopción de normas fundamentales como el Protocolo de Asunción sobre derechos humanos", señaló.

Agencias EFE, AFP y DPA,


y Ámbito Financiero

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