La escalada del dólar también impacta en el sector energético, uno de los pocos donde se observan buenos números económicos, según describió Juan José Carbajales, director de la consultora Paspartú y docente universitario. El ex subsecretario de Hidrocarburos entre 2019-2020 advirtió por el impacto de corto plazo en la inversión en Vaca Muerta, lo que podría derivar en menor producción, aunque adelantó que espera que se revierta para 2024. El conflicto que avizora para los próximos días es la tensión entre productores y petroleros por el precio de la nafta en el surtidor. De cara a las elecciones, ve consenso entre los 3 principales candidatos sobre la importancia de Vaca Muerta, aunque distintas hojas de ruta en cuanto al rol del Estado.
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“Veo a Vaca Muerta como un punto de coincidencia entre los candidatos”
El exsecretario de Hidrocarburos prevé un impacto negativo para el corto plazo por la incertidumbre electoral, pero anticipa récord para 2024.
Periodista: ¿Cómo ve los planes energéticos de los 3 principales candidatos a presidente?
Juan José Carbajales: Veo a Vaca Muerta como un punto de coincidencia, pero no así en los temas de transición energética. Hay un entendimiento basal que es la relevancia de este sector productivo para el país, con eje en los recursos de Vaca Muerta, el potencial enorme que tienen y que hay que seguir apostando ahí, ese es un piso común. Donde parece no haber tanto acuerdo es en la transición ambiental. Milei esbozó una postura rupturista como es salir del Acuerdo de París que concentra los compromisos en cuanto a la descarbonización. La pregunta es si eso implica también un no apoyo a las renovables, al litio, la nuclear, la hidroeléctrica y el gas natural. La otra diferencia crucial es qué rol tendrá el Estado y cuál el mercado. Entre UP y JxC veo diferencias de graduación o de velocidades. En LLA es una vuelta a un esquema noventista, donde el mercado es un regulador que dirige la inversión de forma exclusiva. Habrá sectores que van a poder avanzar, como en los noventa, pero el cuello de botella estará en la infraestructura: hay obras troncales que requieren una gran inversión y no reciben inversión privada, como gasoductos o líneas de alta tensión. Le pondrá una gran restricción a la ampliación de la oferta al mercado interno y de exportación.
P.: ¿Cómo impacta la crisis cambiaria en el sector energético?
J.J.C.: De varias maneras. Por un lado, de forma directa en las importaciones de combustible, que pueden incrementarse. Pero, la contrapartida es que Argentina exporta crudo, y ya empezó la nueva temporada de gas a Chile en firme, por lo que ahí hay un balance. Lo que si, el Plan Gas Ar ya fija los precio para el mercado interno y las empresas no lo pueden mover, está contractualizado hasta 2028. En crudo, la pugna pasará por la transferencia entre productores y refinadores de los costos. Los próximos días la dinámica será en cuanto al incremento de los precios en surtidor y hasta cuánto lo permite el Gobierno. Por otro lado, las empresas importan insumos para la producción, lo cual sin dólares, ralentiza la producción y eso siempre tiene efectos en la inversión. Siendo que más de la mitad de la producción de petróleo y gas son no convencional, tiene un impacto directo la caída en la inversión en términos de producción. Se avizoran coletazos que pueden incidir tanto a nivel productivo como de comercialización, por la compra de crudo por los refinadores y venta final en surtidor.
P.: ¿Cómo presionará la suba del dólar en los combustibles?
J.J.C.: Los dos componentes principales a la hora de cerrar un acuerdo entre productores y refinadores son el precio del dólar y del barril a nivel internacional. Cualquiera de los dos que se modifique le mete presión al precio que pagan los refinadores, por el hecho de que después tienen dificultades para darse vuelta y trasladar eso al surtidor, en la venta de nafta en las estaciones de servicio. Ahí es donde los productores intentan exportar todo lo que pueden, las refinadoras salen al cruce y la Secretaría de Energía debe terciar para que el mercado interno esté satisfecho, pero a precios razonables para el productores y las provincias que cobran regalías. Ahora con la suba del precios internacional del crudo por el conflicto en Israel, o a nivel interno con la depreciación de la moneda, lo que surge al día siguiente son presiones para alterar el precio de los combustibles. El gobierno intenta desacoplar los 2 mercados y que el de export parity no influya en el interno, pero eso deriva en el gran diferencial con los países vecinos o la disociación entre canal minorista y mayorista en el gasoil. Al final del día vemos noticias de desabastecimiento porque se empieza a resquebrajar el sistema. Será una foto repetida de acá al 22 de octubre.
Entrevista de Florencia Barragan


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