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Vicentín podría quedar como operador en Puerto de Rosario
Buque portacontenedores operando en la terminal multipropósito en Rosario.
En una entrevista con Ámbito Financiero, el ejecutivo comentó que el concurso de acreedores pedido por la terminal el lunes fue una condición puesta por Vicentín, para involucrarse plenamente en la terminal.
La historia reciente de la Terminal no es de lo más envidiable. Se concesionaron las Terminales 1 y 2 al grupo filipino International Container Terminal Services Inc. en junio de 1998, pero una serie de conflictos gremiales, falta de inversiones y el no pago del canon acordado llevaron a la cancelación del contrato por parte de ENAPRO, el ente administrador del Puerto de Rosario.
En una nueva licitación, la concesión fue otorgada a un consorcio integrado por el Puerto de Tarragona de España -que ya había adquirido una participación del 30% de la Terminal en 1999- e inversionistas locales, liderado por Guillermo Salazar Boero, quien también ocupaba la posición de presidente del grupo.
El nuevo operador realizó inversiones en nuevos silos, cámaras de frío, depósitos para fertilizantes y tanques para aceites vegetales.
"Los problemas surgieron porque Salazar Boero no entendía la operación ni contaba con los contactos" para llevar adelante este emprendimiento, afirmó Vignatti, quien agregó: "La carga empezó a migrar a otros puertos en la región y ya no se pagaba el canon".
"La semana pasada, Salazar Boero dio un paso al costado y vendió el 70% de las acciones en el grupo al empresario rosarino Gustavo Shanahan (un accionista minoritario); el Puerto de Tarragona aún mantiene su participación del 30%, y Shanahan entregó la operatoria de las terminales a la empresa Vicentín, a la que se está buscando vender parte de la operación. La decisión de entrar en convocatoria de acreedores, pero con medida cautelar para no afectar la concesión, es de cierta forma un due dilligence por parte de Vicentín antes de comprometerse," comentó Vignatti.
Si bien el empresario atribuyó la situación actual al mal manejo de las terminales, también concedió que la bajante en el río Paraná que no permitió carga plena en los buques y los efectos de la crisis global también influyeron.
Ubicadas dentro del principal polo oleaginoso del mundo, las Terminales 1 y 2 emplean alrededor de 250 personas en forma directa y otras 350 en forma tercerizada.
Si bien no hay cifras exactas sobre los pasivos involucrados en el concurso, se han mencionado montos que van desde los 100 millones de pesos a los 50 millones de dólares.


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