11 de noviembre 2011 - 12:26

Viglione: "Hasta ahora no hay signos de proceso recesivo"

• EL ECONOMISTA DE FIEL ADVIRTIÓ RIESGO DE MAYOR INFLACIÓN «SI LA GENTE SE ASUSTA Y HUYE DEL DINERO»

Los subsidios constituyen «una trampa» de la que es muy difícil salir, señaló Viglione. Los anuncios del Gobierno, dijo, son «la punta del iceberg».
Los subsidios constituyen «una trampa» de la que es muy difícil salir, señaló Viglione. Los anuncios del Gobierno, dijo, son «la punta del iceberg».
«Hasta ahora no hay signos de un proceso recesivo. Lo que vaya a pasar depende del comportamiento de los ciudadanos como compradores de bienes y servicios, y de las decisiones de los empresarios para invertir en más producción», opinó el economista Abel Viglione al analizar las últimas decisiones tomadas en materia económica por el Gobierno.

El que sigue es el diálogo que Ámbito Financiero mantuvo con el profesional de FIEL.

Periodista: ¿Le preocupa el nivel de actividad económica?

Abel Viglione: La Argentina viene de un ciclo de crecimiento muy importante durante la primera década de 2000. Pero después sufrió una leve caída. Hoy se ve a un público que atesora dólares y a un sector empresario que, como no ha invertido, está tratando de cubrir la demanda con importaciones.

P.: ¿Cómo ve al consumo y la inversión?

A.V.: El consumo ha sido el motor de crecimiento hasta ahora. Después de 2007 empezó a existir una menor tasa de inversión. La primera razón es que en el sector productor de bienes comenzaron a faltar insumos energéticos. La segunda razón de esta baja se dio porque el clima de negocios a partir de 2008, tras la Resolución 125, creó desconfianza en los inversores que tenían miedo a que les capturen las ventas.

P.: Con este panorama, ¿cuáles son las perspectivas en materia de inflación?

A.V.: La tasa de inflación oficial del 10% es elevadísima. Esa tasa es tres veces y media lo que es la tasa de inflación de un país civilizado. Los institutos provinciales de estadísticas miden una tasa de inflación que es más del doble de la oficial. Hay que reconocer que estamos en un proceso inflacionario y hay que tomar las medidas fiscales a fin de hacer converger la tasa de inflación a niveles razonables, que sería al 4% anual. Si la gente se asusta y huye del dinero, la tasa de inflación puede ser más alta. Es un proceso inestable.

P.: ¿Cuál es la intención del Gobierno con esta última señal de bajar los subsidios?

A.V.: En 2002 se optó por un congelamiento de tarifas y subsidios, tanto en el sector industrial como en el familiar. Se entró así en una trampa de la cual es muy difícil salir. Ese esquema no es sostenible. Aplaudo que hayan anunciado la punta del iceberg. Sin embargo, el recorte es muy bajo, sólo $ 8 millones. Si en 2001 uno cobraba $ 100 y gastaba $ 8 en electricidad, gas y agua, y si ese individuo está en el sistema de ajustes salariales de paritarias, esos $ 100 pasaron a ser $ 500 y hoy sigue pagando $ 8 de electricidad. No se puede estar en desacuerdo con ese tipo de ajustes. Porque las cosas se terminan ajustando por precios o por cantidades. Por precio sería aumentando las tarifas y si no, por cantidades, donde nos va a faltar gas en el invierno y electricidad en el verano.

P.: ¿Por qué el Gobierno tomó las medidas de restricción de acceso al mercado oficial de cambios? ¿Cuáles son las consecuencias?

A.V.: Después de la primaria de agosto uno no hubiese esperado que las familias dolarizaran sus portafolios. Primero, el Gobierno actuó por el lado de intentar aumentar la oferta de dólares, pero esa medida no resultó. Entonces, el Gobierno decidió focalizarse en el lado de la demanda, autorizando las compras en el mercado libre de cambios. Pero tampoco funcionó. Hoy, la tercera medida es intentar un balance cambiario diario cero.

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