15 de agosto 2012 - 00:00

Violenta revuelta en el norte de Francia

Un auto yace calcinado como muestra de la noche de furia que vivió Amiens, una ciudad de más de 130.000 habitantes. No hubo detenidos.
Un auto yace calcinado como muestra de la noche de furia que vivió Amiens, una ciudad de más de 130.000 habitantes. No hubo detenidos.
Amiens - El presidente francés, François Hollande, prometió ayer una dura respuesta para luchar contra la violencia ante los graves disturbios que devastaron la noche anterior un barrio pobre en la ciudad de Amiens (norte).

Hollande prometió aplicar «todos los medios del Estado» para luchar contra la violencia al cumplirse cien días de su elección, tras una noche de enfrentamientos entre jóvenes y policías en Amiens.

Unos cien jóvenes chocaron violentamente con las fuerzas del orden en la noche del lunes a ayer en un barrio popular de esa ciudad, hiriendo a 16 policías y saqueando varios edificios públicos, entre ellos un jardín de infantes y un gimnasio.

Hollande reaccionó rápidamente cerca del mediodía y prometió luchar contra la violencia.

Firmeza

«Estos hechos son inaceptables y el Gobierno hará prueba de la mayor firmeza ante los autores», dijo el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, en un comunicado.

El ministro del Interior, Manuel Valls, que viajó a Amiens ayer a la tarde, fue abucheado a su llegada.

Según la prefectura local de la Somme, un centenar de jóvenes reunidos en el barrio de Amiens-Norte -una de las quince zonas de seguridad prioritarias del Gobierno- comenzaron el lunes por la noche «a acosar a las fuerzas del orden que vinieron a imponer la seguridad en el barrio, después de los enfrentamientos del domingo por la noche».

Los policías resultaron heridos por disparos de perdigones y de proyectiles. Las fuerzas del orden replicaron con gases lacrimógenos y disparos de balas de caucho sin causar heridos, agregó la prefectura.

Los cerca de 150 policías presentes en el lugar no detuvieron a nadie.

El barrio de Amiens-Norte es afectado regularmente por incidentes, «pero nunca de esta gravedad, con tres edificios públicos en parte destruidos», indicó la prefectura. El alcalde mencionó daños calculados «en millones de euros».

Estos incidentes ocurrieron luego de los disturbios del domingo entre habitantes del barrio y la Policía, que realizó un control vial de un automovilista con un comportamiento peligroso.

Exceso

Esta intervención fue considerada excesiva por algunos vecinos, mientras la familia y los allegados de un joven de 20 años, que murió el jueves en un accidente de motocicleta, se reunieron cerca para una ceremonia de duelo. La intervención policial es objeto de una investigación administrativa.

Al cumplir cien días desde su victoria electoral, Hollande, ya confrontado a una situación económica que sigue degradándose, con una tasa de desempleo del 10% y un crecimiento nulo (ver aparte), debe ahora enfrentar asuntos de seguridad, tema predilecto de su antecesor, el conservador Nicolas Sarkozy.

El mensaje presidencial fue claro ayer e incluso recordó algunas reacciones de aquél, pues el jefe de Estado mencionó la exigencia de estar mucho más al tanto de los que reinciden en estas acciones.

El Gobierno también mostró firmeza en el desmantelamiento de los campamentos de gitanos, apoyado por una opinión pública que no tiene esperanzas en la eficacia de la medida que suscita las vivas protestas de las asociaciones.

Este expediente políticamente peligroso es una herencia de la presidencia de Sarkozy, que acusó a los gitanos de crear disturbios en un discurso en el verano boreal de 2010.

Según las ONG, la población rom en Francia -unas 15.000 personas- sigue constante pese a que continúa la expulsión sistemática de personas de esta comunidad.

Agencias AFP, ANSA y Reuters

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