Voz opositora a la tiranía de Ceausescu gana Nobel literario

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Estocolmo - El Premio Nobel de Literatura fue otorgado ayer a la escritora alemana de origen rumano Herta Müller, cuya literatura escasamente conocida fuera de Europa está centrada en la lucha contra la dictadura de Nicolae Ceausescu, caído hace 20 años. «Todavía no lo puedo creer. Lo sé, pero todavía no entró en mi cabeza», declaró la escritora en una multitudinaria conferencia de prensa en Berlín. «Viví más de treinta años bajo una dictadura. Cada mañana con el miedo de no existir más por la noche», señaló.

Müller, según recordó ayer Gabriela Massuh, directora de programación del Instituto Goethe de Buenos Aires, estuvo en la Argentina a mediados de los años 80, invitada por esa institución para asistir a la Feria del Libro, aunque su visita pasó por completo inadvertida. «La invitamos por sugerencia del entonces presidente de la Feria de Francfort, pero no teníamos ni idea quién era», reconoció Massuh. «Llegó para presentar su libro En tierras bajas, donde reúne recuerdos de su infancia, una especie de autobiografía muy breve, poética y cruel», agregó.

Herta Müller, nacida el 17 de agosto de 1953 en el pueblo rumano de Nitchidorf, cerca de Timisoara, fue premiada por haber «dibujado los paisajes del abandono» con «la densidad de la poesía y la objetividad de la prosa», a juicio de la academia sueca. El anuncio del premio fue recibido con alegría y orgullo en su pueblo natal, porque «hoy, Nitchidorf existe en el mapa», declaró su alcalde, Ioan Mascovescu.

Estudiante y luego joven traductora en una fábrica, Müller fue siempre opositora al régimen de Ceausescu, y resistió a las presiones de la Securitate, la policía política del régimen, rehusando servir de delatora. «Es una gran artista de las palabras, pero no es sólo una gran artista, tiene también algo que contar», declaró el nuevo secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund.

Desde «En tierras bajas», escrito en 1982 pero censurado en Rumania y publicado solamente dos años después en Alemania, Müller continuó describiendo las condiciones de vida bajo la dictadura, con su cortejo de «corrupción, de intolerancia, de opresión», señaló la politizada academia que nunca le otorgó su premio a Jorge Luis Borges. A causa de la prohibición de publicación de sus obras en Rumania, Herta Müller optó en 1987 por exiliarse en Alemania del Oeste junto con su marido, el escritor, Richard Wagner. Sus novelas «La piel del zorro», «La bestia del corazón» o «La convocatoria», publicadas en los años 1990, «dan, con sus detalles cincelados, una imagen de la vida diaria en una dictadura petrificada», indicó la academia en sus considerandos.

Su última novela «Atemschaukel» (2009) amplia el terreno de su lucha política al describir el exilio de los rumanos en la Unión Soviética. La obra está basada en la experiencia vivida durante cinco años por su madre en un campo de trabajo soviético después de la Segunda Guerra Mundial. Su padre formó parte de la Waffen-SS (cuerpo militar de las SS).

Müller estudió literatura alemana y rumana en Timisoara, vinculada a un grupo de escritores y poetas rumano-alemanes, el Aktionssgruppe Banat del que formaban parte su futuro esposo, homónimo del compositor, Nikolaus Bergwanger, Rolf Bossert y Franz Hodjak.

El grupo practicaba la literatura como oposición cultural al régimen. En 1994 ganó el Premio Kleist, en 2003 el Joseph Breitbach (ex aequo) y un año después, el Konrad Adenauer.

«Fue la experiencia más intensa y violenta de mi vida y el sólo hecho de haber ido a vivir a Alemania, a centenares de kilómetros de distancia, no canceló mi pasado y el haber sido obligada a aprender a vivir a través de la escritura», declaró en septiembre en el Festival de Literatura de Mantua, Italia.

«Quería vivir según los estándares que poblaban mis sueños, mis lecturas, agregó, escribir era mi modo de expresar lo que no podía vivir en la realidad».

Pese a su edad mediana (a los 56 años, es uno de los autores más jóvenes en recibir el Nobel), en el semanario «Die Zeit» de julio Müller publicó la primera parte de sus memorias, escritas luego de haber llegado a su poder el dossier que la policía rumana elaboró sobre ella y de haber vuelto a su país, donde afirma que aún hoy es controlada. «La policía secreta de Ceausescu» escribió «no fue disuelta, sólo tiene otro nombre, SIR, y está compuesta según declaró en un 40 por ciento por miembros de la ex Securitate aunque probablemente el porcentaje es mucho más alto». En editoriales de España, de Müller se han publicado «En tierras bajas», «El hombre es un gran faisán en el mundo», «La piel del zorro», y «La bestia del corazón».

Agencias DPA, ANSA y EFE

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