30 de julio 2012 - 00:00

“Werther” de alto nivel en La Plata

El tenor vasco Andeka Gorrotxategui compuso un Werther memorable en el estreno de la meritoria versión de uno de los títulos más sublimes y amados del repertorio romántico francés.
El tenor vasco Andeka Gorrotxategui compuso un Werther memorable en el estreno de la meritoria versión de uno de los títulos más sublimes y amados del repertorio romántico francés.
Una pareja protagónica casi ideal, un elenco bien elegido, un planteo escénico bello e inteligente y una dirección musical segura hacen del «Werther» estrenado el fin de semana pasado en el Teatro Argentino de La Plata una producción de los más altos méritos.

Sueño y realidad, imaginario y certeza, idealización y delirio parecen ser los ejes centrales de la propuesta de Paul-Émile Fourny (quien había realizado «Faust» para esta misma casa lírica en el 2010, también en dupla con Benjamin Pionnier). El único e inamovible dispositivo escénico consta de dos marcos (uno dentro de otro) unidos por un piso de madera: allí se despliega el mundo casi onírico de la casa de Le Bailli (el Magistrado) y sus hijas, la melancólica y maternal Charlotte, y la despreocupada Sophie. Por fuera de él sólo hay un banco, donde Werther, el joven torturado e hipersensible, se instala a contemplar ese cuadro caleidoscópico y de calma burguesa (un elemento meta-teatral), y su ingreso en él marca el principio del fin.

Los personajes están justamente delineados, en especial el del protagonista -paradigma del romanticismo literario-, que manifiesta toda la carga trágica y neurótica nacida de la pluma de Goethe en su celebérrima novela. Lo único que podría objetarse a la escenografía de Benoît Dugardyn es desfavorecer acústicamente las voces, incluso aquellas de enorme caudal como las de los protagonistas. El vestuario de Stella Maris Müller lució perfecto en concepto y realización, y la iluminación de Horaci Efron fue de una lograda sutileza.

El tenor vasco Andeka Gorrotxategui desplegó unas dotes vocales y dramáticas soberbias en un Werther memorable: voz redonda, brillante y a la vez de un atrayente color oscuro, convicción actoral y una fonética si no perfecta al menos aceptable. En uno de los mejores trabajos de su ascendente carrera, la muy joven mezzo argentina Guadalupe Barrientos brilló en su composición de Charlotte, con un dominio cada vez más acertado de una voz pareja en todo el registro y potencia excepcional. Completando el reparto, Oriana Favaro fue una Sophie bellísima, fresca y musical, Gustavo Gibert fue la perfecta contrapartida del protagonista como Albert (el prometido de Charlotte), Luis Gaeta cumplió con creces con el papel de Le Bailli y en los comprimarios Maximiliano Agatiello (Schmidt), Federico De Michelis (Johann), Mauricio Thibaud (Brülmann) y Constanza Poj (Katharina) se desempeñaron de manera impecable.

Salvo por cierta tendencia a precipitarse rítmicamente por momentos, el Coro de Niños del Argentino preparado por Mónica Dagorret intervino siempre con acierto. La Orquesta Estable, en cambio, y por más que se intuyó una mano firme y conocedora del estilo por parte de Pionnier, pareció desganada, y algunos desajustes -especialmente en la afinación de las cuerdas- fueron notorios. Así y todo, con un saldo general altamente positivo, el «Werther» platense bien vale una afluencia de público mayor a la del día del estreno, sobre todo considerando que es uno de los títulos más amados y sublimes del repertorio romántico francés.

«Werther», drama lírico en cuatro actos. Música: J. Massenet. Libreto: E. Blau, P. Milliet y G. Hartmann basado en Goethe. Coro de Niños y Orquesta del Teatro Argentino. Puesta en escena: Paul-Emile Fourny. Dirección musical: Benjamin Pionnier (Teatro Argentino, 27 de julio).

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