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Xi se quedó con todo el poder en el régimen chino
Xi Jinping se mostró distendido frente a las cámaras en el cierre del Congreso del Partido Comunista Chino.
Al mando del partido y de las Fuerzas Armadas, Xi queda ya al frente de los dos principales brazos de los tres en que está dividido el poder chino. El tercero, la presidencia del país, seguirá en manos de Hu Jintao por cuatro meses más.
Sonriente, tranquilo y en apariencia cómodo ante las cámaras, Xi encabezó ayer la fila de miembros del nuevo Comité Permanente -máximo órgano dirigente del PCCh- al presentarse ante la prensa como nuevo secretario general, cargo en el que también relevó a Hu.
En su primer mensaje, Xi, de 59 años e hijo de un héroe revolucionario, llamó a combatir la corrupción y a fortalecer una política exterior «firme como una roca».
El nuevo líder prometió suministrar mejores servicios y mantener el país dentro del supuesto régimen comunista.
«Nuestra responsabilidad ahora es reunir y dirigir al partido entero y a la gente de todos los grupos étnicos de China para recibir este bastón de mando y continuar haciendo esfuerzos para conseguir la gran renovación de la nación china», dijo Xi en su discurso televisado desde el Gran Salón del Pueblo.
«No somos complacientes, y nunca descansaremos en nuestros laureles» cuando se trate de lidiar con los desafíos, agregó más tarde el nuevo jefe del PCCh.
Xi también se hizo cargo desde ayer de la Comisión Militar Central, órgano principal al frente de las Fuerzas Armadas, después de que Hu optara por renunciar también a este puesto.
Esto implica que el nuevo líder tendrá más poder de maniobra en el principio de su mandato que el que tuvo Hu, cuya primera etapa en el poder se desarrolló bajo la sombra de su predecesor, Jiang Zemin, quien se mantuvo al frente de la Comisión Militar Central por dos años tras abandonar el liderazgo del partido.
Ayer, tras una votación secreta, autoridades del Congreso anunciaron que Xi fue designado unánimemente como miembro del Comité Central, paso previo a ser nombrado también para el órgano de gobierno supremo.
Los más de 2.000 delegados del Congreso -el acontecimiento político más importante de China- votaron la composición del nuevo Comité Central, formado por 205 miembros titulares y 171 alternativos, cuyo resultado culminó con el ascenso de una nueva generación de líderes.
La transición a la «quinta generación» de líderes chinos -luego de las de Mao Tsé Tung, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu- culminará en marzo próximo durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (el Parlamento), cuando Xi ocupe la presidencia del país y, salvo grandes sorpresas, Li Keqiang, de 57 años, sustituya en la jefatura de Gobierno a Wen Jibao.
Como principal mandatario, Xi jugará un papel fundamental para decidir cómo responde China a la crisis económica global -y a su propio crecimiento-, las desigualdades sociales, la fuerte contaminación o las disputas territoriales con sus vecinos en la región de Asia Pacífico.
El Congreso estuvo signado por el mayor escándalo político en China desde las manifestaciones de la Plaza Tiananmen, en 1989.
En los últimos meses, el alto dirigente Bo Xilai -claro candidato a entrar en el Comité Permanente del Politburó- fue expulsado después de que uno de sus colaboradores revelara que su esposa había asesinado a un empresario británico.
Sus seguidores aseguran que fue víctima de las luchas entre facciones partidarias.
Agencias EFE, DPA y Télam

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