“Ya tenemos la temporada 2010”

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En una serie de visitas guiadas top a las obras del Teatro Colón que viene realizando, desde hace unos días, su director general y artístico Pedro Pablo García Caffi insiste sobre dos puntos ante sus invitados: la fecha de reapertura de la sala, que vuelve a confirmar para el 25 de mayo de 2010 (después de muchos cabildeos en los que se habló también de agosto y hasta de septiembre), y la conferencia de prensa para anunciar la temporada definitiva de ese año, que realizará el próximo 23 de octubre.

Lo ya programado, aegura, abarca desde el día del Bicentenario hasta el 31 de diciembre de 2010. No quiere hasta ahora hablar de títulos, pero se comenta que la temporada comenzaría con espectáculos de ballet y sólo más tarde se agregarían conciertos sinfónicos y ópera. No se habla de «Aída» aunque sí de «La Bohéme», cuya última producción de Willy Landin está disponible. Tampoco García Caffi menciona a Daniel Barenboim, más allá de que el músico argentino israelí, por las suyas, haya declarado hace poco en España su compromiso para dirigir en el 2010 a su propia orquesta en el Colón.

El telón histórico, que provocó más de una discusión, se colgaría durante la temporada 2010 pero se emplearía únicamente en actos protocolares, es decir, sería un telón puramente ceremonial. García Caffi volvió a declarar que si se restaura y se vuelve a utilizar a full no aguantaría más de 4 años. Luego, por sus malas condiciones, habría que cambiarlo, por lo tanto y cortando por lo sano tiene previsto un nuevo telón. Para su decoración y estética el directorio convocará a la brevedad a un concurso nacional para su nuevo diseño, y entre los jurados, dieciséis en total, figuran Sergio Renán --se le ofreció participar y aceptó--, Teresa Anchorena, Nelly Arrieta de Blaquier. el secretario de Cultura Hernán Lombardi y el propio García Caffi.

Al día de hoy, el hall central está entubado, como hasta hace poco lo estuvo la sala principal. Poco después de las 14 del viernes último había bastantes operarios trabajando. La arquitecta Sosa, que explicó algunos aspectos técnicos durante la visita de este diario, lleva la atención hacia el trabajo delicado con los estucos del hall, a los que se les aplican inyecciones de conservantes para su reparación en las áreas perjudicadas. Algo las ha protegido: los limpiaban con cera a la que con el tiempo se adhería la tierra del ambiente y por consiguiente esto generó una pátina protectora que ahora los beneficia.

Los frescos del salón dorado son telas o teletas pegadas traidas de Italia en su ocasión y están en buenas condiciones. Además de los vitrales que ya fueron restaurados ahora se siguen recuperando los dorados y las paredes. Por debajo del piso del Salón Dorado estaban pasando cuatro tubos paralelos que van debajo del piso de madera, que habían retirado para no comprometerlo. En esta área, se trabaja con la intención de mantener la cantidad exacta de iluminación prevista por los arquitectos originales, es decir, que retirarán la gran cantidad de luces suplementarias que vinieron agregándose en los últimos años. García Caffi fue categórico en este aspecto: el Salón Dorado no volverá a ser utilizado para conciertos como antes. A continuación, agregó es es necesaria la creación de un área de mantenimiento, no para la limpieza de lo restaurado sino para hacer el seguimiento, conservación y prevención de lo que se repare.

En la sala principal ya se sacaron los andamios y se la ve vacía. El piso se dispuso en su nivel original. En los palcos se vuelve a los colores originales que se van descubriendo con la restauración y se le quita la coloración de cien años de repintadas. También se recuperan los famosos «palcos de viudas». Son aquellos ubicados a nivel de las plateas, ocultos por un enrejado negro, a los que solían acudir a principios de siglo las notorioas damas que quedaban viudas, y que con el tiempo fueron ocupados por cabinas de sonido, de Radio Municipal y Nacional, etc. Los sectores técnicos van a tener, según García Caffi, la misma capacidad de trabajo que antes y «se sacarán areas que eran sólo depósitos de trastos con peligros de incendio». Hubo momentos en que en algunos talleres se montaron pequeñas parrillas para típicos asaditos criollos que se hacían en las entrañas mismas del teatro Colón.

Sobre el punto más conflictivo, el director insistió en que la planta de personal no será mayor a los algo más de 800 empleados que declaró desde el principio. «Los otros están de más», dijo, pero agregó que «se está evaluando la posibilidad de retornar a la planta del Colón algunos de los elementos valiosos que son necesarios en el teatro, y que pasaron al área de salud». En ese sentido, se refirió a la espera de una resolución de la Justicia sobre el recurso de amparo que presentaron 4 empleados del Colón, y a partir de ahí «decidirá qué hacer».

Aun reinaugurado el Teatro, habrá un obrador que quedará instalado en la esquina de Viamonte y Libertad. Debajo se construirá un área donde funcionará la sala de ensayos de la Filarmónica, la de la Orquesta Académica, la oficina del director, la biblioteca, la hemeroteca, etc. La rotonda, donde ensaya el ballet estable, se conservará.

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