7 de noviembre 2010 - 13:03
Abel Pintos llevó folclore "reevolucionario" a la calle Corrientes
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Abel Pintos presentó su séptimo disco en el Ópera (Fotos: Oscar Sayos)
"Tiempo" y "La llave" encendieron al público romántico y abrieron paso a dos zambas: "El beso" y "Quisiera". Luego, quien fuera "la promesa del folclore" contó sus desventuras con el baile: "Yo aprendí a a bailar conmigo mismo" dijo en medio de las risas de los espectadores, e intentó demostrar las coreografías aprendidas. Un "seguí cantando" por parte de la platea evidenció que la habilidad artística de Pintos pasa por sus cuerdas vocales y no por sus movimientos. Así que, después del momento humorístico, dio paso a "Todo está en vos".
Pero el preámbulo de sus problemas con la danza no fue en vano, ya que se anticipaba a "Crónica", tema con el cual la sala se convirtió casi en una pista y con el cual, ni al público ni al anfitrión les importó no ser entendidos en la materia.
Al éxtasis le siguió el silencio total y Abel quedó sólo en el escenario con el único acompañamiento de su guitarra. Así, entonó una íntima versión de "Sueño dorado", la última canción que los presentes escucharían sentados en las butacas.
Con "Tu voz", "Bella flor" y un bis de "Reevolución", la platea y el pullman saltaron de sus ubicaciones y la fiesta llegó a su fin. En medio de aplausos, Pintos y su banda se despidieron. Abajo del escenario, la gente celebraba a ese artista que vio comenzar a los 13 años y que se retiraba glorioso luego de llevar la música tradicional a las tablas porteñas.
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