7 de noviembre 2010 - 13:03

Abel Pintos llevó folclore "reevolucionario" a la calle Corrientes

Abel Pintos presentó su séptimo disco en el Ópera (Fotos: Oscar Sayos)
Abel Pintos presentó su séptimo disco en el Ópera (Fotos: Oscar Sayos)
Una sala llena con un público mayoritariamente femenino pero donde no faltaron las familias y algunos hombres que demostraban seguir la trayectoria musical del anfitrión encendieron la velada. En ese contexto, Abel Pintos volvió a la calle Corrientes para presentar "Reevolución", su último trabajo.

Con un look muy similar al que adoptó para el arte de tapa, el artista irrumpió en el escenario para inaugurar un show que se prolongaría por dos horas. Así fue que sonó "Peregrinos", en medio del fervor de los espectadores que acompañaron con las clásicas palmas del folclore.

"Estoy muy feliz por estos conciertos y muy emocionado porque la vida nos demuestra que las cosas vienen de un modo más profundo que como uno puede imaginar", señaló Pintos en el primero de sus tantos agradecimientos a los presentes.

Luego fue el turno de "Solo" y "No me olvides", esta última junto a un acertadísimo Fabricio Rodríguez en la armónica. "Flores en el río", "Amame" y "Sólo soy una canción" completaron la primera tanda de canciones.

La banda estuvo compuesta por Ariel Pintos y Marcelo Predacino en guitarras y coros, Norberto Córdoba en bajo y coros, Alfredo Hernández en piano y acordeón y Claudio Di Cicco en batería y bombo.

El segmento de presentación de este último disco se completó con "Milagro en cruz", "Una flor y una cruz, "Abismo", "Halleluja", "Aventura", "Incomparable" y "Reevolución". Tras los temas de la última placa, llegaron los clásicos, pertenecientes a los seis trabajos anteriores.

"Tiempo" y "La llave" encendieron al público romántico y abrieron paso a dos zambas: "El beso" y "Quisiera". Luego, quien fuera "la promesa del folclore" contó sus desventuras con el baile: "Yo aprendí a a bailar conmigo mismo" dijo en medio de las risas de los espectadores, e intentó demostrar las coreografías aprendidas. Un "seguí cantando" por parte de la platea evidenció que la habilidad artística de Pintos pasa por sus cuerdas vocales y no por sus movimientos. Así que, después del momento humorístico, dio paso a "Todo está en vos".

Pero el preámbulo de sus problemas con la danza no fue en vano, ya que se anticipaba a "Crónica", tema con el cual la sala se convirtió casi en una pista y con el cual, ni al público ni al anfitrión les importó no ser entendidos en la materia.

Al éxtasis le siguió el silencio total y Abel quedó sólo en el escenario con el único acompañamiento de su guitarra. Así, entonó una íntima versión de "Sueño dorado", la última canción que los presentes escucharían sentados en las butacas.

Con "Tu voz", "Bella flor" y un bis de "Reevolución", la platea y el pullman saltaron de sus ubicaciones y la fiesta llegó a su fin. En medio de aplausos, Pintos y su banda se despidieron. Abajo del escenario, la gente celebraba a ese artista que vio comenzar a los 13 años y que se retiraba glorioso luego de llevar la música tradicional a las tablas porteñas.

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