3 de septiembre 2007 - 00:00

Actualidad del arte

PATRIMONIO EN RIESGO   

  • Desde 2003, cuando se sancionó la ley 25.743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, que convierte a los coleccionistas en meros depositarios de sus bienes, la relación de los privados con los museos e instituciones públicas comenzó a deteriorarse. A partir de esta ley, los coleccionistas son meros tenedores de sus obras y no pueden ejercer el dominio sobre la propiedad privada. De este modo, los dueños de estos bienes los ocultan o lo sacan del país y, es obvio, no los prestan para su investigación o exposición ni tampoco los donan. «La ley ni siquiera menciona a las comunidades indígenas, dice que se deben cuidar los yacimientos arqueológicos y paleontológicos, pero no crea recursos y, lo que es peor, deja toda la responsabilidad en manos del Estado, ya que el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, un ente público dependiente de la Secretaría de Cultura e integrado por arqueólogos, se convirtió en la autoridad máxima de aplicación. Esto es muy grave -insisten los coleccionistas-, es el único caso en el mundo en que este patrimonio está en manos de una corporación de los arqueólogos. La depredación de los sitios arqueológicos continúa, ya que nadie los cuida ni hay recurso para ello. A pesar de la ley y de los funcionarios que viven de 'discursear', las piezas que salen de los yacimientos van a engrosar las colecciones privadas del exterior».

  • UN MUSEO PEQUEÑO PERO EJEMPLAR

  • Pajcha, el Museo de Arte Etnico Americano, es la mejor demostración del interés de los salteños por el arte de sus comarcas. Fundado este año en una casona de la calle 20 de Febrero, el Museo que dirige Liliana Zito Fontán reúne varias colecciones privadas, más de tres mil piezas entre textiles, orfebrería, tallas en piedra, madera, frutos, alfarería, arte plumario, cestería, entre otras, que fascinan a los extranjeros que llegan a verlas. El énfasis de la colección está puesto en la iconografía religiosa colonial, las etnias Wichí, Chané-Chiriguanos, Tobas, Pilagá y Chorotes, y el mundo Andino y Mapuche, con su magnífica orfebrería. Pero lo que realmente llama la atención es el nivel de esta pequeña institución privada que cuenta con un vicedirector, Diego Outes Coll (cargo imprescindible que las instituciones oficiales no tienen); tres montajstas, María Eugenia Ríos Avellaneda, Silvia Sánchez de Avellaneda y Germán Cutida; un fotógrafo, José Luis Madrid, y diversos programas, el Educativo a cargo de Marta Dalla Tea, de Comunicación, Gabriela Palacios, de Video, Darío Ordóñez, y Digital, Federico Amaya. A todo esto se suma una buena biblioteca, salas con controles de humedad y temperatura, muestras con criterio curatorial, un simpático café y hasta una tienda. (www.museodearteetnico.com.ar).
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