«Salir lastimado (post)» Autor y Dir.: G.Tarrío. Colab. autoral: L. Porchietto y A. Garay. Int.: H.Acosta, D. Levin, P. Rotemberg, L. Monti, M. Homar y C. Bonaudi. Esc.: R. Fasce y L. Quartaruolo. Vest.: A. Press y F. Gaitán. Luces: F. Berreta. (Teatro Sarmiento.)
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Planteado como una miscelánea teatral, este nuevo trabajo del director Gustavo Tarrío («3ex», «Afuera», «Decidí canción», «Kuala Lumpur») ofrece una sucesión de retratos que van adquiriendo forma ante el espectador sin perder nunca su levedad de bocetos. Los cinco intérpretes convocados se expresan de muy diversas maneras: cantan temas populares, interactúan con algunos videos, recitan poemas, comparten coreografías, desarrollan breves escenas dramáticas y hasta sorprenden con algunas confesiones muy personales. Situados buena parte del espectáculo en proscenio (a la usanza de los antiguos números vivos) luego van avanzando sobre el escenario hasta desplegar una parodia de show musical deliberadamente desprolija.
Esa frescura, ese simpático simulacro de improvisación que se percibe en todo momento, es parte del atractivo de este espectáculo. Su tiempo de duración es excesivo (105 minutos) pero al menos logra conservar su espíritu de juego y cierta sensación de caos que por momentos resulta muy sugerente y en otros desconcierta por su arbitrariariedad.
Se trata de un Biodrama, es decir de una propuesta experimental destinada a generar un inquietante roce entre realidad y ficción. Otro de los méritos de Tarrío ( también cineasta. camarógrafo de televisión y documentalista), es haber logrado que sus actores resulten creíbles en todo momento y disfruten de lo que hacen.
Durante el espectáculo, un fotógrafo profesional (Cristian Bonaudi) les realiza varias tomas que revela allí mismo para entregárselas ya sobre el final. Es el momento de revelar el nombre de cada personaje representado. Mayra Homar encarna a su mejor amiga; Lila Monti se ocupa de una tal Lila Tarrío (un autorretrato compartido con el director); Pablo Rotemberg acompaña musicalmente y participa de las coreografías y Darío Levin ofrece una magnífica recreación de su tía abuela, digna de Manuel Puig. Horacio Acosta, por su parte, dice ser «el modelo que no quiere participar del retrato»;, una excusa más que suficiente para verlo desplegar sus grandes dotes histriónicas.
En esta gran sesión de fotos que es «Salir lastimado (post)» cada espectador debe recurrir a su propia capacidad de asociación. Con paciencia y buen humor irá encontrándole algún sentido a este rompecabezas. Al fin y al cabo, ¿qué conocemos de los demás? sólo algunos pequeños recortes de vida.
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