«800 balas» (España, 2002; habl. en español). Dir.: Alex de la Iglesia. Int.: S. Gracia, A. de Andrés López, C. Maura, E. Poncela y otros. TVE.
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El cine de Alex de la Iglesia, uno de los más originales de la «movida posdestape», se asienta en especial en dos títulos: «El día de la bestia» (divertidísima parodia madrileña del cine de terror) y «La comunidad», acaso su mejor película en la que fabula otra forma de infierno: el de los consorcios de edificios.
«800 balas», lejos de ser su obra más lograda (aunque superior a la poco brillante «Muertos de risa») se apoya en una de las épocas más originales en la historia cinematográfica española, concretamente de Almería en el caso del film, aquella en la que el país servía como escenario y telón de fondo para «spaghetti-westerns». Sus protagonistas, en realidad, son un grupo de nostálgicos de esa Arcadia perdida: cuando esas películas se rodaban a granel estaban todo el día ocupados. Ahora, sólo les queda recrear, para los turistas que accidentalmente aciertan a pasar por la zona, alguna de aquellas proezas medio ridículas, en un pueblucho de cartón que han reconstruido. El guión, irregular, oscila entre el alocado festival de guiños cinematográficos a esa época de alguna forma añorada, y las experiencias individuales de algunos de sus protagonistas, a veces trágicas (como la del doble de riesgo que perdió a su hijo, también del mismo oficio, en una de las piruetas).
Un director cinéfilo como De la Iglesia no deja pasar de largo, desde luego, los tópicos propios del western con algunas situaciones que se plantean en la historia (la llegada al pueblo del personaje de Carmen Maura es todo un ejemplo, y de los más logrados). Del elenco, además de ella y Eusebio Poncela, se destaca especialmente Sancho Gracia, a quien le toca el papel mejor trabajado y de mayores matices.
Buena ocasión para volver a acercarse a la obra del realizador de «Crimen ferpecto», hasta ahora la última de sus películas estrenadas en la Argentina.
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