3 de septiembre 2007 - 00:00

Allen estrenó tragedia sin respiros de humor

Woody Allen a bordo de la lancha veneciana, junto a susactores de «Cassandra’s Dream» Ewan McGregor, HayleyAtwell y Colin Farrell.
Woody Allen a bordo de la lancha veneciana, junto a sus actores de «Cassandra’s Dream» Ewan McGregor, Hayley Atwell y Colin Farrell.
Venecia (ANSA) - Woody Allen se permitió, por primera vez en su carrera, escribir un drama que termina en tragedia, con «Cassandra's Dream» («El sueño de Cassandra»), presentado ayer fuera de concurso en la sección «Maestros del cine» del 64° Festival de Venecia.

«No les voy a decir que soy el clásico actor cómico que sueña con hacer de Hamlet» -declaró Allen en rueda de prensa tras la proyección de su película número 38 en 55 años de carrera- «pero tengo que confesar que siempre quise escribir una tragedia y recién a los 71 años me lo puedo permitir. El asesinato es una componente esencial del drama y sobre todo de la tragedia, usado durante siglos por escritores de todos los países, y que yo no pude utilizar hasta hace muy poco,más exactamente hasta 'Match Point'», agregó. «La vida es algo tremendamente trágico con momentos cómicos. Esta película es la historia de dos personas muy agradables que acaban en una situación trágica».

«Cassandra's Dream» es el nombre de un pequeño velero comprado por dos hermanos de la clase obrera, encarnados por el escocés Ewan McGregor y el irlandés Colin Farrell, cuyos sueños acaban derivando en pesadillas. La tercera película de Allen en el Reino Unido se inscribe en el lado trágico de su filmografía, al igual que su primera película londinense, «Match Point» (2005). Y también, como en «Crímenes y pecados» (1989), el destino y los remordimientos tienen un papel clave.

«A efectos dramáticos, es muy interesante llevar a los personajes a una situación extrema», dijo Allen. «Quería hacer la trama principal entre dos hombres, en la que la familia y las obligaciones que implican tiene un peso fundamental», indicó. «Me fascinaban estos dos hermanos que reaccionan de manera diferente al crimen que han cometido y también el personaje del tío que abusa de su riqueza y de las necesidades de sus sobrinos para hacer de éstos improvisados asesinos», dijo Allen, casi con un susurro de voz.

«Curiosamente, soy capaz de detectar las influencias que he recibido a lo largo de mi carrera, desde Groucho Marx hasta Fred Allen, pero no logro percibir en qué he influido yo en la obra de otros directores», respondió ante otra pregunta.

Con respecto a su último film, rodado en Barcelona, declaró que no le encontró aún el título definitivo porque lo terminó hace menos de una semana, y que Scarlett Johansson es una actriz maravillosa, bella y talentosa pero no es su musa, como pudo serlo Diane Keaton.

Allen agregó que filmar en Londres es como hacerlo en Nueva York, por lo parecido de la vida cultural y del cielo gris. El actor Colin Farrell, que lo acompañana, declaró que trabajar con Allen es un «privilegio, pero nadie se arriesgaría a cambiar una frase suya».

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