4 de octubre 2021 - 00:00

Anna Liisa Eller y un instrumento milenario

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Mientras Nerón musicalizaba el incendio de Roma cantando y tocando una lira, y el bardo de las aldeas galas atormentaba a guerreros y druidas por igual con sus odas tocadas con un elemental antecedente del laúd, los bárbaros bálticos, desde Finlandia, Rusia y Estonia, desarrollaron uno de los instrumentos esenciales para la evolución de la música. Con distintas variantes técnicas, como el uso de clavijas o versiones “cromáticas” más grandes, el llamado “kantele” por los finlandeses (lo consideran el instrumento nacional, y hasta recogen leyendas paganas sobre el héroe mitológico VainamoinenI), esta caja de madera cuyas cuerdas se tocaban de modo horizontal, sobre una mesa, y no vertical como la guitarra, fue la base para el clave y suena como tal. Hubo versiones árabes, y por su fuente folklórica derivó en muchos instrumentos del folklore e incluso del rock sureño estadounidense. Popular y nunca perimido en Finlandia y Lituania, donde hay versiones eléctricas, este “árbol de la música” inspiró a compositores del Medioevo, el Renacimiento y el Barroco. Aquí la virtuosa Anna Liisa Eller recorre sus posibilidades e historia, tocando arreglos propios y composiciones de maestros como Rameau, Dowland, Couperin y Frescobaldi. Pero también hay composiciones contemporáneas y asombrosas improvisaciones cuasi experimentales con distintos kennels electrónicos diseñados a su pedido, y ahí es cuando lo antiguo se mezcla con lo moderno. El sello francés Harmonia Mundi puso todo lo técnico y la acústica para que este disco suene distinto de todo lo que conocemos.

D. C.

=“Strings Atttached: The Voice Of Kennel”, Anna Liisa Eller, Harmonia Mundi - HMR 916110.

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