Presentación de «Fly». Zucchero (voz, guitarra, piano). Con D. Sancious (teclados), P. Jones (bajo), K. Dyson, M. Schiliro (guitarra, coros) y Adriano Molinari (batería). (Teatro Gran Rex, 31 de octubre.)
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El italiano Zucchero actuó en el teatro Gran Rex de Buenos Aires como parte de la sección latinoamericana de su gira-presentación del nuevo álbum «Fly», que arrancó en México el 19 de octubre, pasó ya por Córdoba y concluirá con actuaciones en Punta del Este, San Pablo y Río de Janeiro. Aunque el inicio de su debut en Buenos Aires tuvo una larguísima demora, producto del atraso de su vuelo desde Córdoba, y aunque el Gran Rex no estuvo repleto, el cantante estuvo a la altura de su mejor historia.
La música de Zucchero abreva en muchas fuentes. En su estilo se suman el rock y el pop de Los Beatles y Los Rolling Stones, la música negra y el soul y, por supuesto, la larga tradición de canción mediterránea que tuvo su apogeo en los tiempos gloriosos del Festival de San Remo. Con todo eso, el cantante construye una combinación muy interesante, que le permite marcar fuertemente los ritmos o jugar con las guitarras distorsionadas sin perder el eje de las melodías y las letras de sus canciones; o cantar con la misma libertad en italiano como en inglés. En este caso, el repertorio se armó con varias canciones de su último disco: «Occhi», «Quati anni ho», «Bacco perbacco», «Un kilo», «Cuba libre», «E´delicato». Pero el mayor interés del público estuvo, claro, en sus temas más antiguos, sobre todo en los hits que cantó básicamente sobre el final, como «Senza una donna, «Miserere», «Diavolo in me», «Baila morena», «Diamante», etc. Así, con una banda de estructura pop que se adapta perfectamente a los diferentes momentos del líder, Zucchero pasó del rock a la balada, del soul al son cubano, del pop a la música country, de la poesía reflexiva a los momentos más festivos haciendo bailar a todo el teatro, de la guitarra al piano (que fue cuando alcanzó la mayor hondura). Y siempre salió airoso.
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