10 de noviembre 2004 - 00:00
Armando Bo: "Mi obra será audaz como la de mi abuelo"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
A los 25 años, Armando Bo (nieto) ya ganó varios premios internacionales de primer nivel en publicidad. Y quiere empezar en largometrajes.
«Mucha gente cree que lo único que hice fue el clip de 'Erreway' porque mi nombre salía todo el dia ahí», dice «pero los comerciales que hago, que me representan mucho más, no salen con mi nombre. Me atrae el lenguaje del videoclip, pero lo que me interesa más que nada es hacer una película, una comedia dramática que vamos a coproducir entre mi firma, Cinismo Films de México, y mi padre Victor Bo en la Argentina, junto con un socio español».
«Mi padre se agarraría la cabeza sabiendo que su nieto fue contratado por un productor como Golin, que le puso una limo como a una estrella y lo llevó a cenar con gente de cine realmente seria, y además aceptó sus exigencias contractuales, como que si filma en los Estados Unidos, sólo lo hará en inglés, y no en producciones para el mercado hispanoparlante».
Armando trabajó como extra en producciones de su padre como «Las puertitas del Sr. López» y «La clínica del Dr. Cureta», que lo ayudaron a entender la pasión por el cine desde muy chico, incluyendo el esfuerzo que supone, y las tensiones familiares por apostarlo todo «como cuando papá tuvo que hipotecar nuestra casa», recuerda. «Son cosas que no se olvidan nunca».
Víctor le hizo a su hijo un regalo enorme al darle el nombre de su padre. Isabel Sarli, que tuvo un contacto escaso y nulo con el nieto de su pareja profesional y sentimental, también apareció con un gesto de apoyo al nuevo Armando, que el nieto explica de este modo: «Yo siempre intenté no mezclarme ni pensar demasiado en las cosas familiares que excedían a mi madre, padre y hermana, y al mismo tiempo no conviví en la época que mi abuelo vivía. A Isabel la vi tres veces en mi vida. Es muy raro eso, porque con todo el desorden familiar siempre fue difícil separarse de esos sentimientos. Pero cuando crecí y me pude alejar de todo eso, pude entender un poco más su historia y punto de vista. Conmigo ella se portó muy bien y fue muy cariñosa. La llamé para hacer un corto, vino y lo hizo muy bien, y después me regaló la cámara Cameflex de mi abuelo, que ella tenía guardada hace 20 años. Dos gestos muy grandes que ella no tenía por qué hacer, y por eso le estoy muy agradecido».
Bo puso esa cámara a punto y, hasta este momento, la utilizó para una campaña de difusión ecológica. La idea de una antorcha pasada de una generación a otra queda clara con un detalle que aún hoy deja perplejo al nieto del director de « Fiebre»: «la cámara estaba cargada con película virgen, como lista para salir a filmar algo en cualquier momento». Lógicamente, el material estaba vencido, pero no hace falta ser muy sensible para percibir la carga de energía positiva que puede sentir un nieto al recibir la cámara cargada por su abuelo dos décadas atrás.
«Yo no pienso demasiado en mi abuelo. Es mi abuelo y ya», explica Bo. «Obviamente, en la Argentina la gente conoce más mi nombre y hay más reacciones», dice. «En el caso de Latinoamérica o México, sólo gente muy informada o de 50 años para arriba reconocen mi nombre, o vieron alguna película de mi abuelo. Pero cuando alguien me pregunta sobre él, ahí sí me emociono un poco más ya que me doy cuenta de lo que significó para el cine latinoamericano: la gente que conoció sus películas lo tiene en alta estima, no hay dudas de que les encantaban.Y algunos hasta llegaron a confesarme... que... en fin, empezaron a masturbarse con ellas.
«La imagen de él me la he formado, sobre todo, por muchas de las anécdotas que cuenta gente de la industria del cine, ya que murió cuando yo era muy chico. Era un tipo espontáneo y divertido», prosigue. «Creo que cada una de sus películas tenía una imagen realmente original, y que él se adaptaba a cada situación y tema como un improvisador nato que simplemente no iba a dejar de filmar lo que le viniera a la mente. En eso me identifico totalmente con su cine».
De toda la filmografía de su abuelo, Bo menciona especialmente «Carne» y una de las que produjo y protagonizó, pero que dirigió Leopoldo Torres Ríos: el clásico que une cine y fútbol, «Pelota de trapo». Cuando se le pregunta si tiene deseos de hacer la remake de alguno de esos films, responde «claro que es así, pero esa idea es algo que por el momento me reservo. Lo que es seguro es que mis películas van a tener tanto sexo, violencia y audacia como las de mi abuelo... ¡y más!».
Entrevista de Diego Curubeto




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