10 de noviembre 2004 - 00:00

Armando Bo: "Mi obra será audaz como la de mi abuelo"

A los 25 años, Armando Bo (nieto) ya ganó varios premios internacionales de primer nivel en publicidad. Y quiere empezar en largometrajes.
A los 25 años, Armando Bo (nieto) ya ganó varios premios internacionales de primer nivel en publicidad. Y quiere empezar en largometrajes.
"No sé cómo es tener otro nombre. Prefiero decir que soy Armando, a secas, ya que no me gusta sacar chapa con mi apellido. Llamarse Armando Bo no tiene tantas contras ni tantos pros, aunque en realidad creo que me tocó la mejor parte. Pero, aceptando que no soy tan interesante como mi abuelo, especialmente con un interlocutor obsesionado por sus películas con Isabel Sarli, preferiría hablar de mi trabajo actual como director de cine".

Armando Bo, hijo del actor y productor Victor Bo, y nieto del actor, director y cruzado anti-censura Armando Bo, no necesita recurrir a su apellido para ser noticia. No al menos para las publicaciones más importante de publicidad del mundo, empezando por la inglesa «Shots» -que también compiló sus trabajos en DVD- o «USA Creativity Magazine», que lo vienen destacando como la nueva estrella del cine publicitario.

Con seguridad, al jurado de Cannes que le entregó la Palma de Plata por la campaña de un desodorante masculino con aparentes efectos afrodisíacos, nada le decía el apellido. A los 25 años, Armando Bo ya tiene ganados varios premios internacionales de primer nivel y fue contratado por «Anonymous Content», la productora de cine, clips, series de TV y spots publicitarios de Steve Golin, el productor de films de culto como «Corazón salvaje» y «Twin Peaks» de David Lynch, «Candyman» de Clive Barker, o «¿Quieres ser John Malkovich?» de Spike Jonze.

Antes de trabajar como asistente en publicidad, Armando Bo ya había dirigido trabajos de otro tipo. Luego de un cortometraje en el que dirigió a la misma protagonista de «La mujer de mi padre», es decir Isabel Sarli, Bo se pasó varios meses recorriendo el país para filmar en 16 mm. un documental por los derechos de los discapacitados. Luego se hizo realmente conocido en Latinoamérica como director al hacerse cargo del video clip original de «Erre Way».

«Mucha gente cree que lo único que hice fue el clip de 'Erreway' porque mi nombre salía todo el dia ahí»,
dice «pero los comerciales que hago, que me representan mucho más, no salen con mi nombre. Me atrae el lenguaje del videoclip, pero lo que me interesa más que nada es hacer una película, una comedia dramática que vamos a coproducir entre mi firma, Cinismo Films de México, y mi padre Victor Bo en la Argentina, junto con un socio español».

A Bo le gustó el original cameo publicitario del superagente Víctor, su padre, en un comercial de banda ancha («lo hicieron unos amigos míos, me hubiera encantado hacer algo así»). Presente en esta entrevista, Víctor Bo, hoy pendiente de la corresponsalía de su hija Teresa Bo en Irak para distintos medios internacionales, empezando por el diario español 'La Razón', agrega un comentario sobre la carrera de su hijo director.

«Mi padre se agarraría la cabeza sabiendo que su nieto fue contratado por un productor como Golin, que le puso una limo como a una estrella y lo llevó a cenar con gente de cine realmente seria, y además aceptó sus exigencias contractuales, como que si filma en los Estados Unidos, sólo lo hará en inglés, y no en producciones para el mercado hispanoparlante».


• Los inicios

Armando trabajó como extra en producciones de su padre como «Las puertitas del Sr. López» y «La clínica del Dr. Cureta», que lo ayudaron a entender la pasión por el cine desde muy chico, incluyendo el esfuerzo que supone, y las tensiones familiares por apostarlo todo «como cuando papá tuvo que hipotecar nuestra casa», recuerda. «Son cosas que no se olvidan nunca».

Víctor
le hizo a su hijo un regalo enorme al darle el nombre de su padre. Isabel Sarli, que tuvo un contacto escaso y nulo con el nieto de su pareja profesional y sentimental, también apareció con un gesto de apoyo al nuevo Armando, que el nieto explica de este modo: «Yo siempre intenté no mezclarme ni pensar demasiado en las cosas familiares que excedían a mi madre, padre y hermana, y al mismo tiempo no conviví en la época que mi abuelo vivía. A Isabel la vi tres veces en mi vida. Es muy raro eso, porque con todo el desorden familiar siempre fue difícil separarse de esos sentimientos. Pero cuando crecí y me pude alejar de todo eso, pude entender un poco más su historia y punto de vista. Conmigo ella se portó muy bien y fue muy cariñosa. La llamé para hacer un corto, vino y lo hizo muy bien, y después me regaló la cámara Cameflex de mi abuelo, que ella tenía guardada hace 20 años. Dos gestos muy grandes que ella no tenía por qué hacer, y por eso le estoy muy agradecido».

Bo
puso esa cámara a punto y, hasta este momento, la utilizó para una campaña de difusión ecológica. La idea de una antorcha pasada de una generación a otra queda clara con un detalle que aún hoy deja perplejo al nieto del director de « Fiebre»: «la cámara estaba cargada con película virgen, como lista para salir a filmar algo en cualquier momento». Lógicamente, el material estaba vencido, pero no hace falta ser muy sensible para percibir la carga de energía positiva que puede sentir un nieto al recibir la cámara cargada por su abuelo dos décadas atrás.

«Yo no pienso demasiado en mi abuelo. Es mi abuelo y ya»,
explica Bo. «Obviamente, en la Argentina la gente conoce más mi nombre y hay más reacciones», dice. «En el caso de Latinoamérica o México, sólo gente muy informada o de 50 años para arriba reconocen mi nombre, o vieron alguna película de mi abuelo. Pero cuando alguien me pregunta sobre él, ahí sí me emociono un poco más ya que me doy cuenta de lo que significó para el cine latinoamericano: la gente que conoció sus películas lo tiene en alta estima, no hay dudas de que les encantaban.Y algunos hasta llegaron a confesarme... que... en fin, empezaron a masturbarse con ellas.

«La imagen de él me la he formado, sobre todo, por muchas de las anécdotas que cuenta gente de la industria del cine, ya que murió cuando yo era muy chico. Era un tipo espontáneo y divertido»,
prosigue. «Creo que cada una de sus películas tenía una imagen realmente original, y que él se adaptaba a cada situación y tema como un improvisador nato que simplemente no iba a dejar de filmar lo que le viniera a la mente. En eso me identifico totalmente con su cine».

De toda la filmografía de su abuelo, Bo menciona especialmente «Carne» y una de las que produjo y protagonizó, pero que dirigió Leopoldo Torres Ríos: el clásico que une cine y fútbol, «Pelota de trapo». Cuando se le pregunta si tiene deseos de hacer la remake de alguno de esos films, responde «claro que es así, pero esa idea es algo que por el momento me reservo. Lo que es seguro es que mis películas van a tener tanto sexo, violencia y audacia como las de mi abuelo... ¡y más!».

Entrevista de Diego Curubeto

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