Los Angeles (EFE)- La alfombra roja que conduce al Oscar congregará el próximo domingo a la «realeza» de Hollywood para un paseo lleno de belleza y, sobre todo, glamour garantizado por modistos, estilistas y joyeros que hicieron lo suyo para convencer a los candidatos de que luzcan sus modelos camino a la gloria. «El valor de una fotografía en la que alguien como Nicole Kidman luzca nuestras joyas en los Oscar es incalculable», confirmó a la prensa una portavoz de la casa de joyas De Beer. «Este año será la vuelta al glamour con mucha más variedad que la que hemos visto en ediciones anteriores», confesó Patty Fox, coordinadora de moda de esta edición del Oscar. Su labor es la de ayudar a las estrellas en esta difícil decisión y hasta darles ideas. Según Fox, éste será también el año de las espaldas atrevidas que muestren la carne que las estrellas no enseñarán en su escote.
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En cuanto a los hombres, todos menos Geor ge Clooney que vestirá el mismo esmoquin de Armani que le dio suerte en otras entregas de premios, según dice, tendrán que acicalarse para los Oscar y, como requirióel estilista Frederic Fekkai, cuidar un poca más su afeitado: «Los Oscar requieren algo más que ese aire desaseado y descuidado con el que muchos se han presentado en otras galas de premios», dijo.
Además, los diamantes no sólo son el mejor amigo de la mujer ya que en los últimos años el brillo de esas piedras entre los hombres ha hecho estragos. «La joyería masculina es una de las verdaderas estrellas de los dos últimos años», recuerda Brian Nohe, presidente de la joyería Spectore, con ganadores del Oscar como Adrien Brody en mente.
Una vez vestidos y acicalados, el otro complemento de la alfombra roja es la pareja ideal. Al respecto, la mayor sorpresa la puede dar Clooney si cumple su irónica promesa de invitar al vicepresidente estadounidense, Dick Cheney.
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