Aun sin Bocca, brilla su compañía

Espectáculos

Ballet Argentino. Dir.: J. Bocca. Codir.: S. Nieto. Obras de A. M. Stekelman y O. Araiz. (Centro Cultural Borges, de viernes a domingos.)

Mientras prepara una nueva producción («Felicitas», de Ana María Stekelman), el Ballet Argentino, ahora sólo dirigido por Julio Bocca, con la codirección de la brillante maestra uruguayochilena Sara Nieto, repuso «Repercusiones» y «Mambo Suite» de Stekelman y «Tango» de Oscar Araiz.

Primero, la compañía, sin «etoiles», interpreta con total capacidad técnicoexpresiva los distintos fragmentos de «Repercusiones», sobre una banda musical que incluye un set de percusión de Domingo Cura y una serie de composiciones de Waldo de los Ríos, entre ellas la «Metamorfosisfolklórica a dos voces», según una invención de Bach. Con el particular estilo Stekelman que mixtura la danza académica con otras de ambiente rural, las secuencias traen reminiscencias de nuestros bailes tradicionales tocados por la impronta posmoderna de la coreógrafa. Hay solos, dos pas de deux y conjuntos de grandes exigencias acrobáticas, sobre todo en el malambo con variaciones y los bailecitos.

La otra creación de Stekelman, « Mambo suite», se estructura sobre nueve mambos de Dámaso Pérez Prado, arreglados por Edgardo Rudnitzky. Demasiados para una música que no ofrece mucha variedad. Reiterativa, árida y frívola, la obra de todas formas está bien bailada por la joven compañía, que pone toda su intencionalidad sexual en los movimientos de caderas y glúteos que entraña este divertimento.

«Tango», que cierra la presentación, es una potente y original creación coreográficade Oscar Aráiz que entremezcla la danzacontemporánea con el tango, para evocar la cultura porteña de principios del siglo XX con sus prostíbulos, conventillos y barriadas bravas. Muy adecuada la música, arreglada por Atilio Stampone, con clásicos como «Responso» de Troilo, «La puñalada» de Castellanos y «El choclo» de Villoldo.

En «Tango» se destaca la participación de Hernán Piquín, quien al quedar vacante el lugar de Bocca, puede ocuparlo con total justicia debido a sus extraordinarias condiciones para la danza. Su partenaire es Cecilia Figaredo, también una notable bailarina. Victoria Balanza, María Eva Prediger, Benjamín Parada y Lucas Segovia se lucen en roles menores, al igual que el resto de la compañía que exhibe un estado físico, una preparación técnica y una ductilidad estilística dignos de Bocca, su admirado mentor. Luces y vestuarios intachables.

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