Escéptico, un productor ajeno a AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales), aseguraba en un reciente estreno porteño que «no es cierto que la temporada teatral de este año en Mar del Plata haya crecido 40% en público. Pero es lógico, se crea una idea colectiva y eso ayuda a que vaya más público». Lo cierto es que mientras no se difundan los datos de taquilla va a ser difícil verificar si esas cifras son sobredimensionadas o no.
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La lista de espectáculos más vistos difundida por AADET está encabezada por Nito Artaza y su «Bailando por un voto». En su nuevo show realiza sólo dos imitaciones (Carlos Menem y Néstor Kirshner), pero su gran acierto fue incorporar un cuadro musical «atípico», donde él toca la trompeta, Moria Casán el piano y Hugo Varela la guitarra.
El segundo puesto es para Miguel Angel Cherutti con «Irresistible, una historia de humor». Allí está bien Carmen Barbieri, un tanto corpulenta para vedette, pero con un extraordinario dominio de la escena. Imita a Moria y además luce sus pechos. En el tercer y cuarto puesto se ubican «Un país de revista» con Catherine Fulop, Ingrid Grudke y José Luis Gioia, y «El champán las pone mimosas» con Nazarena Vélez.
Los demás espectáculos siguen peleando por mejorar sus posiciones recurriendo a la estrategia de venta más generalizada: ofrecer dos funciones diarias. Aun cuando el caudal de espectadores no lo justifique, lo importante es impresionar al público y mostrarse tan ganador como Artaza o Cherutti.
Al dúo Carlos Andrés Calvo-Pablo Rago le está costando llenar su sala con «Extraña pareja». Son dos figuras carismáticas, pero el público ya está cansado de esta vieja comedia de Neil Simon después de tantas reposiciones. En cambio, a Iliana Calabró le va muy bien con «La familia con Iliana hace sonar La Campana». Luego de su bizarra aparición en «Cantando por un sueño», ahora agota localidades en un pequeño teatro de Mar del Plata, con tres funciones los sábados. Como decía Chiche Gelblung: «para quien vence el temor al ridículo, el límite es el cielo».
Fernando Peña, últimamente más entusiasmado en exhibir sus necesidades fisiológicas que su talento y creatividad, tuvo que cambiar de teatro a la fuerza la semana pasada. El dueño del Güemes lo echó de su sala luego de asistir a una función en la que Peña explicó en forma detallada cómo se masturba antes de cada función.
También los desnudos están de moda en Mar del Plata, respaldados como siempre por una desaforada promoción. Entre ellos el topless de Andrea Frigerio en «Mamá Original» y los integrales de Mónica Ayos y Miguel Habud en «Doña Flor y sus dos maridos».
La cartelera de Buenos Aires está por debajo de la marplatense en número de espectadores, pero la sigue superando en cantidad y calidad. Ahora se repone «Sweet Charity», y está «La muerte de un viajante» de Arthur Miller, protagonizada por Alfredo Alcón; se reestrenó «La duda» con Fabián Vena y Gabriela Toscano y continúa el unipersonal «Yo soy mi propia mujer» con Julio Chávez.
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