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20 de febrero 2007 - 00:00

"Bomba de tiempo": más que tambores a ritmo

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El recital de 15 excelentes percusionistas encuentra su marco ideal al aire libre en el Konex, donde todos los lunes un público heterogéneo hace colas interminables para oírlos y también danzar.
«Bomba de tiempo». A. Oliva y A. Badiane (djembé), M. Cantero y N. Alvarez (tambor chico), P. Palleiro (t. repique), S. Verdinelli (t. piano), R. Nant (bombo legüero), L. Helguero (quinto); M. Gusso (t. batá okónkolo); P.
Bendov (t. batá iyá), L. Larocca (güiro), A. Inchausti (semillas); G. Spiller (maderas), C. Brandán (campanas). Dir.: S. Vazquez (C.C. Konex, los lunes.)

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Que Buenos Aires ofrece una nutrida agenda cultural los siete días de la semana no es novedad. Pero que un lunes a la noche haya cola de cuadras en la zona del Abasto, para ver un show de percusionistas, es algo fuera de lo común.

Esto es lo que viene ocurriendo cada lunes en el Centro Cultural Konex, con un promedio de 300 personas por función, para ver «Bomba de tiempo», espectáculo que se estructura en un ensayo informal con público presente desde las 19, y continúa con un concierto de excelente nivel, a partir de las 20.

El recital de percusión encuentra su marco ideal al aire libre en el Konex, apropiado para noches veraniegas al compás de los tambores. El espectáculo se va convirtiendo de a poco en una fiesta tribal que recuerda más a alguna playa perdida de Brasil que al cemento del centro porteño, y tiene la respuesta enfervorizada de un público heterogéneo (desde jóvenes rastafaris, neohippies o alternativos a padres con hijos sobre los hombros e, incluso, gente madura dispuesta a bailar). No se trata entonces sólo de un par de tambores a ritmo sino que los 15 artistas ofrecen alternancia de djembé, tambores ( chico, repique, piano), bombo legüero, quinto, tambor batá okónkolo, tambor batá iyá, güiro, semillas, maderas y campanas. El lenguaje gestual con el que Santiago Vázquez coordina la improvisación, componiendo junto a los músicos en tiempo real, es un sistema que consta de más de 70 señas que se combinan formando frases. Fue desarrollado por el propio Vázquez, quien lo sigue perfeccionado por su grupo Colectivo Estereofónico.

Vásquez se turna en la dirección con otros integrantes del grupo, para poder participar del ritual como músico ejecutante. Tras la primera hora de show, reciben a un músico invitado que cambia radicalmente la esencia del espectáculo. La semana pasada recibieron a una experta en quena y siqu, instrumentos con los que aportó una esencia primitiva y exótica. Y la semana anterior, el invitado fue un bajista que, gracias a los sonidos graves y enchufados de su instrumento, convirtió la celebración colectiva casi en una fiesta electrónica.

Vale la pena apurarse a ver «Bomba de tiempo», pues siguen sólo hasta fin de febrero. Deberían continuar.

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