Campion: el western tiene cara de mujer

Espectáculos

Un género que históricamente fue masculino, y que estaba en extinción, renace con fuerza, pero ahora casi siempre de la mano de directoras.

Hasta no hace mucho, cuando se hablaba de la mujer en el western se pensaba casi exclusivamente en la Emma de Joan Crawford de “Johnny Guitar” (1954), la dueña del saloon cuyo personaje era más importante que el del protagonista masculino, Sterling Hayden. Dirigida por Nicholas Ray, aquel clásico fue un proyecto personal de Crawford, quien no sólo compró los derechos de la novela sino que supervisó todo cuanto se hizo en el set. Las cosas son hoy distintas. No sólo el western está, género que parecía extinto hace tiempo, está renaciendo de sus cenizas sino que lo hace de la mano de directoras mujeres, y con personajes femeninos fuertes.

El ejemplo más reciente es “El poder del perro” (“The Power of The Dog”), la película de Netflix que acaba de presentarse en el festival de Venecia y que se subirá pronto a su plataforma, con la cual la neozelandesa Jane Campion (“La lección de piano”) volvió a dirigir después de 12 años. El film transforma la novela de Thomas Savage en un estudio sobre los temas y características centrales del western, los caballos, las fronteras, el forastero, etcétera, aunque desde una mirada completamente distinta. Tanto lo es que hasta introduce personajes gay pero como un hecho socialmente corriente y no como una atracción especial, o un fenómeno de circo, como fue “Secreto en la montaña” (2005) de Ang Lee.

La película confronta al propietario de un rancho, Phil (Benedict Cumberbatch) al personaje abiertamente gay de Peter (Kodi Smit-McPhee), quien se marcha de la zona cuando su propia madre (Kirsten Dunst) se case con el hermano de su enemigo. Peter surge como la única figura libre de la historia, un hombre en contacto con su lado femenino, mientras su madre sufre las penurias que le acarrea su nueva compañía.

Si bien “Nomadland” de Chloé Zhao, ganadora el año pasado del León de Oro en Venecia y más tarde del Oscar a la Mejor Película, no es exactamente un western, la crítica ha establecido comparaciones con la mordaz mirada de Zhao sobre una mujer a la deriva en los paisajes más polvorientos de Estados Unidos, que suscitó numerosos artículos sobre su enfoque de los motivos del Oeste, y la forma en que las mujeres reinventan el Oeste.

La directoria Kelly Reicherdt lideró la tendencia con “Meek’s Cutoff” (2010), otra historia del Oeste; luego uno de los capítulos de “Certain Women”, sobre una joven ranchera (Lily Gladstone) que, como algunas de las protagonistas de “El poder del perro”, se debate sobre su identidad sexual, y finalmente “La primera vaca” (2020), vista en el Festival de Berlín, que repasa el mito de la frontera americana del siglo XIX a través de la mirada de dos vagabundos, uno inmigrante y el otro un cocinero, que explotan una vaca para sostenerse en el deseo de vivir en un país salvaje dirigido por hombres ricos.

“El poder del perro” no fue tampoco la única película en la que una directora reexaminó la narración del Oeste. “Bitterbrush”, un film documental que se estrenó en el festival de Telluride, mostró a la directora Emelie Mahdavian siguiendo las experiencias de dos vaqueras que trabajan en un solitario rancho de Idaho. Pese a todo, estas directoras se resisten a que sus películas sean llamadas “westerns feministas”. Consideran que es demasiado limitante y que se trata de westerns con una perspectiva más amplia que los clásicos del canon.

Campion siempre se resistió a hablar de su obra en términos de género, pero “El poder del perro” es la mirada de una cineasta que desea modificar la tradicional postura masculina del género. Recontextualiza la figura masculina del western exhibiendo su arrogancia, y muestra en el personaje de Dunst la difícil situación de la mujer en términos emocionales más vívidos de lo que el género tiende a reconocer.

Dejá tu comentario