9 de marzo 2007 - 00:00

Candal quiere ballet con más disciplina y menos narcisismo

Raúl Candalreconoce queuna buenaparte de estatemporadatendrá comoobjeto, sobretodo, que elBallet Establepermanezcaactivo, yquiere volvera unadisciplina quecree se habíaperdido.
Raúl Candal reconoce que una buena parte de esta temporada tendrá como objeto, sobre todo, que el Ballet Estable permanezca activo, y quiere volver a una disciplina que cree se había perdido.
"Hubo algunos desmanejos en direcciones anteriores porque se les dio protagónicos a mucha gente a la que ahora le cuesta volver a ser cuerpo de baile, y eso hay que solucionarlo", dice Raúl Candal, director del Ballet Estable del Colón desde diciembre del año pasado en reemplazo de Oscar Araiz . «Tenemos que evitar que el bailarín sólo esté contento cuando hace papeles importantes. Debemos lograr que la gente se sienta feliz hasta cuando tenga que salir a caminar sobre el escenario. Recuperar la esencia del artista es lo primero».

Candal dejó el Ballet Estable del Colón en 1994, colaboró con Julio Bocca en el Ballet Sub-16, y fue maestro de danza del Ballet del Argentino de La Plata entre 1995 y 1997. De sus clases egresaron, entre otros, Hernán Cornejo (ahora en el American Ballet Theatre de New York) y Luciana París, partenaire de Bocca.

Dialogamos con él, un día antes de que presente en el Teatro Alvear su primer espectáculo, un programa mixto sobre ballets clásicos.

Periodista: ¿Es amargo debutar con el Colón cerrado?

Raúl Candal: Lo prioritario es mantener a la compañía en actividad. Lamentablemente, en esta etapa de transición debemos hacerlo así. El Ballet debe seguir activo, mantener sus figuras y darle oportunidad a los que surgen. Pero, claro, en el Presidente Alvear no cabe una producción completa de un ballet clásico.

P.: ¿Toda la temporada del ballet se va a desarrollar allí?

R.C.: Casi toda. Hay también programada una «Cenicienta» que se va a montar completa en el Coliseo, con orquesta. Es el único teatro que admite la cantidad de instrumentistas que se necesitan para hacer la obra. Como ese teatro tiene foso aprovechamos para realizar una obra grande. También hay un proyecto para hacer un homenaje a Julio Bocca en su despedida, con «El lago de los cisnes» completo, con orquesta, y con Paloma Herrera como pareja de Bocca, y a fin de año volveremos al Alvear, en octubre, noviembre y diciembre, para los últimos programas del año.

P.:
¿Cree que se incrementarán la cantidad de funciones para el ballet estable, ya que este es un problema que se arrastra desde hace mucho tiempo, el del mínimo empleo del ballet durante la temporada?

R.C.: Ya de entrada, arrancamos con siete funciones del primer programa y ocho del segundo. Queremos hacer giras también, sobre todo por el interior de la provincia. Seguramente con dos elencos. El problema de las giras es que no hay un recupero por venta de entradas, por lo que se necesita alguien que las produzca.

P.: ¿Se van a hacer concursos para primeros bailarines? Hace muchos años que el Colón no hace un concurso internacional para elegir primeros bailarines, solistas, etc...

R.C.: Hay un estudio bastante interesante para conformar la planta estable, cuántos bailarines se necesitan, cuántos primeros bailarines, cuántos solistas... Eso ya está proyectado y estudiado, falta implementarlo, nada más. Mi idea es que siendo un teatro de repertorio tenga sus figuras, sus primeros bailarines, sus solistas...eso ordenaría mucho más las cosas y la del Colón sería como cualquier compañía importante del mundo.

P.: ¿Cómo es el tema de las jubilaciones de los bailarines?

R.C.: Hay un porcentaje grande de bailarines del ballet estable que estaría en situación de jubilarse si hubiera leyes que lo permitieran. Lo que se está tratando de conseguir es una jubilación digna que le permita a la gente vivir, porque cuando yo me retiré, a los 42 años, lo hice con 20% del sueldo en actividad. Yo elegí retirarme igual, pero no es la situación ideal. Hay que entender nuestro retiro, como el de una actividad de alta competencia, el cuerpo humano tiene un gran desgaste, como sería el de cualquier deportista, por lo que nuestra carrera es muy corta. Entre los cuarenta y los cuarenta y cinco años estamos en la edad justa para jubilarnos. Nuestro referente más importante en la danza, Julio Bocca se está retirando a los cuarenta años.

P.: ¿Por qué sólo 20 % del sueldo en actividad?

R.C.: Históricamente nosotros cobramos una gran parte del sueldo en negro, entonces el porcentaje para jubilarnos se hacía sobre un básico. Ahora se está negociando, para tratar de que el porcentaje sea de 82% móvil. No corre por mi cuenta la tratativa sino por parte de los delegados que se ocupan de ello.

P.: ¿Todavía siguen cobrando una parte del sueldo en negro?

R.C.: En este momento no, pero cuando el bailarín se jubila se toman los diez últimos años en actividad. Esto cambió hace muy poco.

P.: ¿Qué hace usted con los bailarines que ya están en condiciones de jubilarse y deben seguir esperando los 60 y 65 años para hacerlo?

R.C.: Hay algunos que están participando en lo que pueden. Hay papeles más mimados o los que no necesitan puntas. Los aprovechamos. A los que no pueden hacerlo no se los convoca, no se les puede dar otra tarea, son bailarines y si no bailan...

P.: ¿Luego del «Master plan» serán mejores las condiciones de trabajo para el Ballet Estable?

R.C.: Desconozco como serán los arreglos implementados por el Master plan. A mi no me han consultado; bueno, esto viene de varios años anteriores.

P.: Además del primer programa mixto que se estrena mañana habrá otro unos días después...

R.C.: Sí. El primero contiene cuatro pas de deux de « Raymonda», cuatro pas de deux, finalizando con las «Danzas Polovtsianas» de «Príncipe Igor», obra que hace mucho que no se hacía, por lo menos veinte años, y le va muy bien al conjunto ya que lleva un grupo grande de bailarines. En el segundo programa tenemos un «pas d'action» de «La Bayadera», luego otros cuatro pas de deux para terminar con el «Bolero»de Ravel, en versión de José Zartman, con Hernán Piquín en dos de las obras.

Entrevista de Eduardo Giorello

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