1 de marzo 2006 - 00:00

Cándido López ya tiene su película

El director José Luis García y un ejemplo del magnífico arte de CándidoLópez, el pintor que perdió su brazo derecho en la Guerra del Paraguayy tuvo que reeducar la izquierda para continuar pintando.
El director José Luis García y un ejemplo del magnífico arte de Cándido López, el pintor que perdió su brazo derecho en la Guerra del Paraguay y tuvo que reeducar la izquierda para continuar pintando.
Ciento cuarenta años atrás, en la espantosa batalla de Curupaity, el pintor Cándido López perdió su brazo derecho. Apenas un año atrás, en el festival porteño de cine, el cineasta José Luis García gozaba el triunfo de su película «Cándido López, los campos de batalla», que ahora, al fin, se estrena.

Dialogamos con él.

Periodista:
¿Cómo se acercó usted al pintor manco de nuestra historia?

José Luis García: Supe de él durante mis estudios de fotografía. Se trata de un gran tema, y un gran personaje. Por eso primero quise hacer una película con actores, sobre la educación de la mano izquierda, la incomprensión del medio cultural de entonces, etcétera, con un relato encuadrado desde la mirada de la hijastra. López en total tuvo doce hijos.


P.:
Y usted de la ficción pasó al documental.

J.L.G.: En Paraguay, buscando locaciones, descubrí algo que me era prácticamente imposible trasladar a la ficción. Ese algo es el aire que se siente en los campos de batalla, como que todavía el lugar sigue vibrando. En algunas partes, como Estero Bellaco, Tuyutí, o Cerro Corá, es una sensación impresionante. Emociona de veras.


P.: Cándido López
no llegó hasta Cerro Corá.

J.L.G.: Pero ahí mataron al jefe paraguayo Solano López, y terminó la guerra. Contar la experiencia de uno lleva a contar la del otro. La historia paralela de los dos López me surge como una ironía, o una marca, porque representa la tragedia de dos pueblos hermanos. Sobre todo en esa zona, donde todavía hoy algunos correntinos se preguntan por qué son argentinos y no paraguayos, ya que los vínculos con Asunción vienen desde la Colonia, y con Buenos Aires recién desde 1861.


P.:
A propósito, ésta es una coproducción.

J.L.G.: Lo es de hecho, porque en ese momento no había un marco legal establecido con Argentina, ni siquiera con Ibermedia (el Incaa les está dando una orientación importante en ese sentido). Por suerte tienen el Fondec, un fondo de cultura que se hizo cargo de la contratación de los músicos y atiende ahora la exhibición del film en Paraguay.


P.:
Volviendo a los campos de batalla, ¿pudo constatar la fidelidad histórica de los cuadros de Cándido López? Otra cosa: ¿esos cuadros, tan apaisados, no lo tentaron a filmar en cinemascope?

J.L.G.: El parecido de los cuadros con algunos lugares era impresionante. Y es cierto, son cuadros como en cinemascope, pero además son como pre-cinematográficos, parecen el story board de un film bélico. En un intento romántico de acercarme al punto de vista del pintor, que siempre proyectaba su visión unos diez metros por encima del horizonte, viajé con una escalera trípode, para poder ponerme en su lugar. ¿Pero cómo imitar su pintura? Siempre iba a defraudarlo, así que decidí no correr esa carrera.Y en vez de una gran cámara con lentes de cinemascope, preferí una DV-Cam muy chiquita, como de turista, que, sobre todo, me permitió charlar con la gente sin hacerla sentir demasiado inhibida. Creo que fue una elección correcta.

P.: ¿De dónde sacó esa escalera trípode?

J.L.G.: Vi la que trajeron los ingleses que fueron a Mendoza para la superproducción «Siete años en el Tibet», donde fui cameraman; le saqué fotos y armé la mía, que usé de inmediato en «La sonámbula».


P.:
¿Está armada o es real la aparición de una historiadora inglesa negando la influencia de Gran Bretaña en la guerra?

J.L.G.: Es una charla real, de una chica muy atractiva que casualmente estaba en Peribebuy, autora de una novela histórica sobre madame Lynch, la mujerde Solano López. Estudié en Inglaterra, y creo que su pensamiento es genuinamente e ingenuamente inglés: «Las guerras no tienen nada que ver con el comercio». Admiro la comodidad con que estaba sentada en medio de la selva. A diferencia de los norteamericanos, que recelan de todo, los ingleses se mueven por el mundo como si éste todavía les perteneciera.


P.:
Ultima pregunta: ¿cree que su película motivará nuevas discusiones en torno a la Guerra del Paraguay?

J.L.G.: Por lo menos que se sepa algo. En la secundaria apenas se menciona, y eso que fui al Nacional Buenos Aires, que es un buen colegio.


Entrevista de Paraná Sendrós

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