21 de diciembre 2000 - 00:00

Con buena fiesta se presentó "Chicago"

Dos momentos de Chicago.
Dos momentos de "Chicago".
(20/12/2000) Con buen despliegue se presentó anteanoche, en el imponente Palacio Alsina, un breve compacto de «Chicago» el musical de Bob Fosse, John Kander y Fred Ebb que se estrenará en el teatro Opera el próximo miércoles 17 de enero, con Alejandra Radano y Sandra Guida en los protagónicos.

El lugar estaba colmado (el sorteo de dos pasajes a Chicago también obró su parte): entre los asistentes había artistas tan diversos como Julia Zenko, Franklin Caicedo,Andrea Pietra, Claudio Gallardou, Lidia Borda, Miguel Habud, Gogó Andreu, Alejandra Darín, Diego Ramos, Ana María Giunta, Gabriel Rovito, Marina Borenstein, Mora Furtado, Patricia Sarán y Humberto Tortonese, este último a punto de firmar contrato con Alejandro Romay para integrarse al elenco de «La tiendita del horror», otro de los musicales que se preparan para la próxima temporada porteña.

Esta vez, nadie se sintió molesto por tener que esperar durante más de una hora la salida de los artistas a escena, ya que la presentación estuvo generosamente acompañada de varias ofertas culinarias y bebida sin límite. El palacio funcionó hasta altas horas de la noche como una disco en la que era posible bailar y degustar un plato de sushi al mismo tiempo.

El ambiente, más parecido a una celebración de fin de año que a una presentación de espectáculo, mantuvo a todo el elenco en un estado de permanente euforia. Claro que en ciertos casos ese estado tuvo que ver con algunos excesos de bebida, al punto de que a una de las bailarinas del elenco se le exigió, a partir de cierto momento, beber únicamente agua mineral.

El director norteamericano Walter Bobbie elogió al elenco de actores y bailarines (su comentario fue recibido con una ovación) y más tarde agregó que luego de haber montado la obra en diversas ciudades del mundo, siempre soñaba con hacerla en español.

El breve anticipo del show incluyó la obertura, un clásico interpretado por Sandra Guida y el elenco («All that jazz»), un dúo de ambas protagonistas («My own best friend») y un fragmento del final. Los temas musicales evocaron vagamente a algunos momentos de « Cabaret», otro de los grandes éxitos de Fosse, mientras las sensuales y dinámicas coreografías revelaron una vez más el nervio de su autor.

Guida
y Radano dieron muestras de poseer una gran presencia escénica, pero algunos problemas de sonido («tecnología del subdesarrollo» comentaba malhumorado un ejecutivo muy trajeado) impidieron apreciar el talento vocal de las intérpretes en su verdadera dimensión. Por dicha razón, quienes mayor lucimiento tuvieron fueron los integrantes del cuerpo de baile. Precisos y sincronizados en sus movimientos, lograron transmitir con mucha soltura la gracia ondulante de las coreografías.

Sorprendió la presencia de
Daniela Fernández dentro del grupo de bailarines. Alejada desde hace algún tiempo de la televisión, donde colaboró en algunos programas de Nicolás Repetto y en otros de juegos, la rubia bailarina parece decidida a retomar por fin su verdadero métier.

Según se supo en uno de los corrillos de la reunión, una de las candidatas más firmes al papel de Roxie (antes de que la producción se decidiera por
Alejandra Radano) fue Mía Maestro, la actriz de «Tango» de Carlos Saura. Pero la actriz y bailarina rechazó la oferta de plano. Radicada desde hace un tiempo en Los Angeles (su última filmación fue junto a Salma Hayek) se encuentra preocupada en afirmar su carrera en Estados Unidos. Un joven réggiseur, amigo de la actriz, anunció entusiasmado que Mía ya hizo contactos nada menos que con Robert Altman, Woody Allen y Sam Mendez (el director de « American Beauty») que se concretarían laboralmente en 2002 y 2003.

Tanto
Alejandra Radano como Sandra Guida acreditan un sólido background artístico. Radano debutó profesionalmente en 1991 con el «Drácula» de Pepe Cibrián. Luego participó en « Cats», « La Bella y la Bestia» y en varios musicales de Hugo Midón. En 1999 estrenó su propio espectáculo, « Tango Reviu», con el que demostró ser una de las artistas más completas del medio.

Guida
, por su parte, es toda una veterana del musical, ya que protagonizó infinidad de títulos, entre ellos: « Hair», « El diluvio que viene», « Sorpresas», « Broadway», « Gipsy» y « El beso de la mujer araña» (que incluyó una gira por 80 ciudades de Estados Unidos).

El resto del elenco está integrado por
Salo Pasik, Rodolfo Valss (de destacada labor en « Los miserables» donde componía a un borrachín inolvidable) y María Rosa Fugazot, quien encarnará a Mamá Morton, la directora de la cárcel, un papel para el que debió competir nada menos que con la cantante Estela Raval.

La puesta que se conocerá en Buenos Aires sigue los lineamientos de la versión montada en 1996 por la coreógrafa
Ann Reinking (segunda mujer de Bob Fosse y una de las protagonistas de «All that jazz» en donde curiosamente se interpreta a sí misma). La presencia de la orquesta en escena permite que los artistas interactúen con el director en medio de un escenario prácticamente despojado de decorados. Apenas un par de escaleras y algunas sillas. Sin embargo, ya es sabido que Fosse era capaz de hacer milagros con un bailarín y una silla.

«Chicago»
se estrenó originalmente en 1975. Entre sus múltiples intérpretes también estuvo la gran artista alemana Ute Lemper. La fama de la obra no se basa sólo en la contundencia de sus coreografías sino también en la simpática versión que ofrece de ese mundo canalla liderado por mujeres apasionadas y de armas tomar.

La obra está basada en la vida de
Belva Gaertner, una cantante de cabaret que en 1924 fue acusada de matar a su marido. Su franqueza y desparpajo sedujo a una periodista de la época que la terminó convirtiendo en un pintoresco personaje a través de sus notas para el «Chicago Tribune».

El musical «
Chicago» evoca una época mítica de la historia norteamericana, con asesinatos a sangre fría en la primera plana de los diarios y el jazz como fondo musical: una historia de crímenes, traiciones y promiscuidad que, evidentemente, poco tiene que ver con los ideales de libertad y justicia de « Los Miserables» o con el romanticismo naïf de « La Bella y la Bestia».

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