21 de diciembre 2000 - 00:00
Con buena fiesta se presentó "Chicago"
-
HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
Dos momentos de "Chicago".
Guida y Radano dieron muestras de poseer una gran presencia escénica, pero algunos problemas de sonido («tecnología del subdesarrollo» comentaba malhumorado un ejecutivo muy trajeado) impidieron apreciar el talento vocal de las intérpretes en su verdadera dimensión. Por dicha razón, quienes mayor lucimiento tuvieron fueron los integrantes del cuerpo de baile. Precisos y sincronizados en sus movimientos, lograron transmitir con mucha soltura la gracia ondulante de las coreografías.
Sorprendió la presencia de Daniela Fernández dentro del grupo de bailarines. Alejada desde hace algún tiempo de la televisión, donde colaboró en algunos programas de Nicolás Repetto y en otros de juegos, la rubia bailarina parece decidida a retomar por fin su verdadero métier.
Según se supo en uno de los corrillos de la reunión, una de las candidatas más firmes al papel de Roxie (antes de que la producción se decidiera por Alejandra Radano) fue Mía Maestro, la actriz de «Tango» de Carlos Saura. Pero la actriz y bailarina rechazó la oferta de plano. Radicada desde hace un tiempo en Los Angeles (su última filmación fue junto a Salma Hayek) se encuentra preocupada en afirmar su carrera en Estados Unidos. Un joven réggiseur, amigo de la actriz, anunció entusiasmado que Mía ya hizo contactos nada menos que con Robert Altman, Woody Allen y Sam Mendez (el director de « American Beauty») que se concretarían laboralmente en 2002 y 2003.
Tanto Alejandra Radano como Sandra Guida acreditan un sólido background artístico. Radano debutó profesionalmente en 1991 con el «Drácula» de Pepe Cibrián. Luego participó en « Cats», « La Bella y la Bestia» y en varios musicales de Hugo Midón. En 1999 estrenó su propio espectáculo, « Tango Reviu», con el que demostró ser una de las artistas más completas del medio.
Guida, por su parte, es toda una veterana del musical, ya que protagonizó infinidad de títulos, entre ellos: « Hair», « El diluvio que viene», « Sorpresas», « Broadway», « Gipsy» y « El beso de la mujer araña» (que incluyó una gira por 80 ciudades de Estados Unidos).
El resto del elenco está integrado por Salo Pasik, Rodolfo Valss (de destacada labor en « Los miserables» donde componía a un borrachín inolvidable) y María Rosa Fugazot, quien encarnará a Mamá Morton, la directora de la cárcel, un papel para el que debió competir nada menos que con la cantante Estela Raval.
La puesta que se conocerá en Buenos Aires sigue los lineamientos de la versión montada en 1996 por la coreógrafa Ann Reinking (segunda mujer de Bob Fosse y una de las protagonistas de «All that jazz» en donde curiosamente se interpreta a sí misma). La presencia de la orquesta en escena permite que los artistas interactúen con el director en medio de un escenario prácticamente despojado de decorados. Apenas un par de escaleras y algunas sillas. Sin embargo, ya es sabido que Fosse era capaz de hacer milagros con un bailarín y una silla.
«Chicago» se estrenó originalmente en 1975. Entre sus múltiples intérpretes también estuvo la gran artista alemana Ute Lemper. La fama de la obra no se basa sólo en la contundencia de sus coreografías sino también en la simpática versión que ofrece de ese mundo canalla liderado por mujeres apasionadas y de armas tomar.
La obra está basada en la vida de Belva Gaertner, una cantante de cabaret que en 1924 fue acusada de matar a su marido. Su franqueza y desparpajo sedujo a una periodista de la época que la terminó convirtiendo en un pintoresco personaje a través de sus notas para el «Chicago Tribune».
El musical «Chicago» evoca una época mítica de la historia norteamericana, con asesinatos a sangre fría en la primera plana de los diarios y el jazz como fondo musical: una historia de crímenes, traiciones y promiscuidad que, evidentemente, poco tiene que ver con los ideales de libertad y justicia de « Los Miserables» o con el romanticismo naïf de « La Bella y la Bestia».




Dejá tu comentario