20 de marzo 2008 - 00:00

Cuento entretenido, no apto para los más chicos

«Las crónicas de Spiderwick» entretendrá a los preadolescentes,pero puede impresionar a los más chiquitos, por el nerviosismode algunas escenas y por sus horrendos monstruos.
«Las crónicas de Spiderwick» entretendrá a los preadolescentes, pero puede impresionar a los más chiquitos, por el nerviosismo de algunas escenas y por sus horrendos monstruos.
«Las crónicas de Spiderwick» (The Spiderwick Chronicles, EE.UU., 2008, habl. en ing.). Dir.: M. Waters. Guión: K. Kirkpatrick, D. Berenbaum, J. Sayles, sobre textos de T. DiTerlizzi y H. Black. Int.: F. Highmore, S. Bolger, N. Nolte, M.L. Parker, J. Plowright, D. Strathaim, L. Durocher-Viens.

Corresponde advertir, ante todo, que esta obra puede impresionar a los más chiquitos, por el nerviosismo de algunas escenas, y lo feos que son los monstruos. También puede ser un mal ejemplo para niños que sospechan que su padre no es un padre, sino un monstruo, y quieren probar su tesis en carne propia del padre, como hace el protagonista de esta película de terror infantojuvenil, específicamente indicada para preadolescentes.

En buena medida, su historia sigue el típico esquema de familia incompleta que se muda a una casona solitaria, niño que halla un libro en el desván, fuerzas ocultas que se desatan a consecuencia de haber abierto el libro, seres agresivos que amenazan invadir la casa, y a los que sólo corresponde destruir, familia que huye de habitación en habitación, perseguida por lo indecible, etcétera. A esta altura, ya alguna docente puede reclamar contra la mala fama que se le hace a los libros, la incitación a destruir toda criatura de apariencia desagradable, etcétera. Ahí es cuando encima viene lo del padre.

También a esta altura termina de armarse la interpretación psicologista que corresponde, habiendo una madre separada, un chico al que nadie le dijo la verdadera razón del divorcio de sus padres, un hermano gemelo muy aplicado (asunto que después no se desarrolla), y una hermana mayor que anda siempre con una espada en la mano (asunto que por suerte no se desarrolla, sino la película sería prohibida para menores). Bueno, la cosa no da para tanto, y es apenas otra película más de bichos asquerosos y dientudos chorreando un líquido verde (una mezcla de critters, sapos, y engendros dignos de propaganda de desinfectante para baños), pero de pronto aparece el otro lado de lo fantástico, con la historia de una viejita que vio esfumarse a su padre cuando era niña, y es agradable la escena donde el hombre reaparece, tantos años después, y ella vuelve a ser niña, lástima que el director no alcance ni la mitad de emoción que le hubiera dado Steven Spielberg.

Lástima, también, que los libretistashayan pretendido llevar a menos de 90 minutos lo que la escritora Holly Black y el ilustrador Tony Di Terlizzi desarrollaron en cinco libros muy demagógicos, de esos que dicen que los niños ven seres mágicos que los adultos no pueden ver, y todo lo demás. Los chicos van a entretenerse, porque la película es entretenida, agitada, y llena de animalitos digitales, y además tiene un duende gruñón, pero hasta ahí llegamos.

P.S.

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