Cultura suma otra baja al gabinete de Macri

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Una profunda reestructuración en el Ministerio de Cultura de la ciudad anunciará mañana Hernán Lombardi, con el objetivo, según dijo a este diario, de «achicar el gasto político, transformar a algunas direcciones en «fuera de nivel» (es decir, dependientes en forma funcional del Ministro pero sin que respondan a la estructura orgánica) y generar una mayor rentabilidad y eficacia». Las reformas, según adelantó ayer el Ministro a este diario, son el resultado de producir finalmente el cambio estructural al que se apuntaba desde el primer día tras la llegada del macrismo, «ya que hasta ahora nos manejábamos con las estructuras preexistentes que, en muchos aspectos, no eran satisfactorias».

En números, ese achicamiento del «gasto político» representará, según Lombardi, un beneficio de seis millones de pesos al año, resultado del recorte de unos dos millones a partir de la transformación en «fuera de nivel» de algunas direcciones como, entre otras, la de Música y la de Festivales, y la eventual generación de otros cuatro millones a partir de la participación de sponsors en las actividades que promueven y realizan esas direcciones.

«El decreto estará listo el viernes», continuó Lombardi, quien agregó que este «saneamiento» tiene también como objetivo «regularizar el funcionamiento del Ministerio y jerarquizar los organismos que de él dependen.

Simultáneamente, se enviarán los proyectos de leyes para darle entidad jurídica definitiva a los festivales más tradicionales de la ciudad, como el de Jazz, el de Tango, el Bafici de cine independiente, el Fiba de teatro y otros. Lo más importante, reitero,ese achicamiento de gastopolítico que supondrá en los hechos un funcionamiento más eficaz en las administraciones descentralizadas, o como decimos técnicamente 'fuera de nivel' que tendrán a partir de ahora las direcciones de Música o de Festivales, que tendrán mayor capacidad operativa para atraer sus propios sponsors».

Finalmente, Lombardi también adelantó a este diario la creación del TIAC (Tecnología Informática Aplicada a la Cultura), organismo que centralizará el control y la administración de las actividades de la cartera, y que pasará a depender directamente de la Secretaría de Cultura.

Las reformas en el área de Cultura ciudadana se producen en un momento no precisamente calmo en el sector. A partir de estos cambios algunos funcionarios dejarán su puesto, y el alejamiento más notoria en estos días fue la del Subsecretario de Gestión Cultural, Pablo Batalla, quien -según muchas versiones que circularon en los últimos días, y sobre las que el Ministro no quiso emitir opinión- habría tenido un enfrentamiento con Lombardi.

Batalla, funcionario proveniente del delarruismo y que tuvo, en los años de la Alianza, una salida conflictiva de una de las direcciones del Teatro Colón, piloteaba por estos días la reformada y espléndida sala del Teatro 25 de Mayo de Villa Urquiza, en donde -siempre según esas versiones-, llegó a adquirir una autonomía y un poder de decisión que molestaron al Ministro, especialmente cuando produjo algunos nombramientos.

Una fuente política, que pidió mantener el anonimato, dijo a este diario que el enfrentamiento entre Lombardi y Batalla ya venía desde hace tiempo, pero se agravó en los últimos días y el detonante fue hace dos semanas, en ocasión de la inauguración de la temporada televisada del Metropolitan de Nueva York en el 25 de Mayo. Esa misma fuente también contó que Batalla pretendía, contra la voluntad de Lombardi, incrementar el presupuesto para el 25 de Mayo a expensas de fondos destinados a otros emprendimientos de la ciudad, como los festivales de primavera. Consultado por los destinos del 25 de Mayo, el Ministro se limitó a decir a este diario que «se mantendrá su política cultural», evitando hacer referencia a su futuro administrativo. Sobre Batalla, cuyo próximo destino político podría estar vinculado al reemprendimiento del postergado tema de la Ley de Mecenazgo, Lombardi sólo comentó que «ya no pertenece al área de Cultura».

  • Teatro Colón

    Sin embargo, el anuncio de la reforma estructural del Ministerio no era ayer el único tema del que se hablaba, oficiosamente, en el sector de Cultura. Según pudo saber este diario, en pocos días más comenzarán a conocerse los nombres que se sentarán, junto con Horacio Sanguinetti y Martín Boschet, a la mesa del futuro Directorio del Teatro Colón que creó la recientemente sancionada Ley de autarquía, que prevé un total de cinco sillas incluyendo al director general ( Sanguinetti), el director ejecutivo (Boschet) y un representante de los trabajadores del Colón

    Para las otras sillas restantes se barajaban los nombres de Leandro Iglesias, ex director general del Colón durante la gestión Telerman, y el del régisseur par excellence del teatro, el maestro Roberto Oswald. Sin embargo, ninguno de estos nombramientos pudo ser confirmado.

    Iglesias, que elevó ante la Legislatura un proyecto de ley de autarquía alternativo al del oficialismo (del que se adoptaron algunos de sus artículos para la sanción final) se sorprendió sin embargo ante la consulta de este diario: «Es la primera noticia que tengo», dijo. «La legislación aprobada», continuó «prevé la creación de un Consejo Asesor para el Teatro Colón, que es algo distinto del directorio. Ese Consejo estará compuesto por más de diez personas, empezando por el Jefe de Gobierno y el Ministro de Cultura, cosa que no me parece demasiado lógica. No recuerdo exactamente qué otras personas lo integrarán, sé que también hay un representante de la Fundación Teatro Colón, y otro que es el director general de la gestión anterior, que en ese caso sí sería yo. Pero hablar de integrar el directorio es otra cosa».

    Antes de la sanción de la ley de autarquía, existieron no pocas versiones, sobre todo provenientes de la férrea oposición que existió contra su promulgación, que la designación de los restantesintegrantes del directorio del Colón serían el resultado de un acuerdo político entre legisladores del Frente para la Victoria, la Coalición Cívica y el PRO.

    «¿Usted quiere saber quién es el director que pongo yo?», respondió ayer a este diario, entre irónica y algo molesta, la presidente de la Comisión de Cultura de la Legislatura, Inés Urdapilleta, ante una consulta que se le hizo sobre la entrada en vigor de la ley de autarquía. «Ese es un disparate mayúsculo. Los integrantes del directorio serán designados, según indica la ley, por el Jefe de Gobierno, y obviamente tienen que tener no solo prestigio sino también consenso en el ámbito del teatro Colón. Además, hablar en este momento de nombres me parece demasiado precipitado. La ley fue aprobada el pasado 12 de setiembre a la madrugada, y prevé 90 días desde entonces».  
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