Daniel Toro, un enorme luchador

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“Hablo con la mitad de mi alma”, dice, ahora con 80 años cumplidos, el cantante que no llegaba a los 40 cuando debió enfrentarse al cáncer en una de sus dos cuerdas vocales. Y cuando lo creyó superado, lo descubrió en la otra cuerda. “Fui tarde al médico”, reconoce, con una voz muy distinta de la de sus mejores tiempos, pero una voz tranquila, firme, de un hombre que aceptó su destino y vive en paz consigo mismo, sin tenerse lástima. Por algo se llama Toro.

Este es un documental sobre el folklorista salteño Daniel Toro, aquel que, sin estudios, pasaba de barítono a tenor y agregaba una octava más con sus falsetes, como lo describe su hijo Claudio y lo confirma la sola audición de “El antigal” o “El seclanteño”. Toro además se reunió con poetas y aprendió de ellos para elevar el nivel de nuestra música, desde que, apenas adolescente, hizo con Ariel Petrocelli la zamba “Para ir a buscarte”. Conducido por Daniela, su hija menor, el documental visita diversos lugares, archivos y testigos, recupera momentos históricos del Festival de Cosquín, se detiene en la historia de algunas canciones, y pone sus temas en las voces de sus hijos, Los Carabajal y otros artistas. Falta, curiosamente, el recuerdo de la amistad con el Chango Nieto y el éxito que tuvieron juntos en 1980. Aparecen, en cambio, el registro de Toro en Los Nombradores haciendo “Canción para una esperanza”, y la anécdota del nacimiento de la “Zamba para olvidar”, que en realidad es “para olvidarte”. Cuenta el bombisto Mario Arce que el poeta Julio Fontana volvió una noche a su casa ya muy pasada la hora de la cena, y la mujer lo paró enojada: “No sé para qué volviste”. Listo, ahí nació la primera línea de la zamba. Realización, Silvia Majul, la misma de “Un pueblo hecho canción”, sobre el riojano Ramón Navarro.

“El nombrador” (Argentina, 2021); Dir.: S. Majul. Documental.

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