La última reconfiguración de Deep Purple califica entre las mejores facetas de la banda de rock pesado por excelencia. La voz de Ian Gillan no sólo se la banca sino que está potenciado por las letras de otra leyenda viviente, el compositor/productor Bob Ezrin, el de Kiss, Lou Reed, Pink Floyd y, desde hace más de un lustro, también Deep Purple. No por nada hace 3 años “Infinite” de Purple se convirtió en uno de los discos mas vendidos de los autores de “Smoke on the Water”. La química entre Ezrin, Gillan y los demás Purples, incluyendo al baterista Ian Paice, el filoso violero Steve Morse y el discípulo de Jon Lord, el tecladista Don Airey, es perfecta. Por cierto, Airey es lo mejor de este disco, ya que viene intentando conseguir el sonido del Hammond original de Purple y Lord, y esta vez lo consigue a pleno. Por eso esta grabación puede ser escuchada par a par con lo mejor del primer Deep Purple, por ejemplo “Fireball”, con esa perturbadora combinacion de Bach y frenético rock pesado. Esto no es precisamente un canto a la vida, y el excelente álbum comienza con una canción en la que Ian Gillan le moja la oreja a la Parca.
18 de agosto 2020 - 00:00
Deep Purple, con la misma pasión
-
Sorpresa en Prime Video: una de las mejores adaptaciones de Agatha Christie arrasa en la plataforma
-
De la tele a Miss Universo: quién es Abril Duhalde, la sobrina nieta del expresidente que busca la corona
Diego Curubeto
=“Whoosh”, Deep Purple. Ear Music 214757.

Dejá tu comentario