27 de diciembre 2007 - 00:00
Documental revive las series perdidas de Ibáñez Menta
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La intimidad como territorio de descubrimiento
A la derecha, el documentalista Gustavo Mendoza con Narciso Ibáñez Menta, durante el Festival de Mar del Plata de 1997. Además de los testimonios de sus elencos, «Nadie inquietó más» recupera fragmentos que se creían extraviados de sus series clásicas.
Sobre sus tres años de investigación, recopilación de material de archivo incluyendo imágenes que se creían definitivamente perdidas. Dialogamos con él:
Periodista: En la película se ve un pequeño clip de «El hombre que volvió de la muerte», pese a que creía perdida la totalidad de ese ciclo. ¿Cómo llegó a usted?
Gustavo Mendoza: Fue una pequeña fortuna que tuve en el curso de las investigaciones. Había alguien, me disculpará si no revelo su nombre, que recuperó una latita con fragmentos minúsculos en cinta abierta de una pulgada, como se grababa entonces.
P.: Mucho misterio, como corresponde...
G.M.: Demasiado. Es más: hay gente que asegura que «El hombre que volvió de la muerte» está en poder de un famoso coleccionista, y que en algún momento saldrá en dvd. Nadie lo vio, por supuesto, pero se sigue diciendo eso. Es algo así como el «London After Midnight» argentino [la mítica película perdida de Tod Browning con Lon Chaney]. Los testimonios más serios, en cambio, dicen lo contrario: que se ha borrado para siempre. En una época, antes de que «Canal 9» la repusiera parcialmente en 1976, las latas estaban guardadas en un depósito que se inundaba. A medida que subían las napas, ellos elevaban las latas en el depósito. Pero parece que en esa carrera ganaron las napas.
P.: ¿Quiénes le dieron los mejores testimonios?
G.M.: Yo mencionaría, entre los que aportaron cosas más ricas, a José María Langlais y a Beatriz Día Quiroga, que fueron la pareja protagónica de «El fantasma de la ópera» en « Canal 7». Yo me propuse que cada uno de los testimonios fuera una especie de actuación, de recreación de la relación del entrevistado con Narciso, y no simplemente la «cabeza pensante». Para eso está el extenso y documentado testimonio de Chicho Ibáñez Serrador, su hijo. Langlais me contó una historia que revelaba el carácter muy fuerte, y riguroso, que tenía Ibáñez Menta. Durante una grabación, hubo un actor que se puso nervioso y empezó a tartamudear. Narciso detuvo la grabación, lo llevó muy paternalmente a un costado, le dio a beber un té, y lo tranquilizó mucho luego de dialogar un momento con él. El actor estaba muy agradecido e hizo su parte a la perfección. Claro, cuando terminó la grabación, lo despidió. Le dijo que nunca más volvería a trabajar con él. Tenía su temperamento, claro...
P.: ¿Hay una visión común de Narciso entre todos sus entrevistados o Narcisos muy distintos?
G.M.: Hay diferencias, pero donde coinciden todos es en su extremado profesionalismo. Y, por supuesto, bastante misterio, o cosas que algunos cuentan y que luego, cuando uno enciende la cámara, no quieren repetir, o determinadas leyendas que ni el propio Narciso quiso confirmar o desmentir.
P.: ¿Por ejemplo?
G.M.: Bueno, ahora se me ocurre una. Siempre se rumoreó que fue el propio Ibáñez Menta, y no Enrique Carreras, quien dirigió la versión cinematográfica de «Obras maestras del terror», sobre los cuentos de Poe. Yo se lo pregunté cinco veces distintas a Narciso, y sólo llegó a decirme, una vez, que fue «una tarea en colaboración». Otro misterio: Cipe Lincovsky actuó en «El monstruo no ha muerto», y cuando la entrevisté no recordaba haberlo hecho. Una completa laguna, muy extraño. Por supuesto, actores de la última de sus series, «El pulpo negro», que se dio en 1984, brindaron testimonios mucho más frescos que quienes actuaron con él en los 60, como Juan Carlos Puppo, que cuenta cosas interesantísimas.
P.: Siempre fue muy curiosa la configuración del «elenco» Ibáñez Menta, actores que parecían tan homogéneos cuando estaban junto con él y sin embargo provenientes de escuelas y con estilos muy distintos.
G.M.: Así es. Pero hay algo que los unía, y era su amistad personal con Narciso. Está el caso de Ricardo Passano y Enrique Talión: no hay seguramente estilos tan distintos, y sin embargo cuando trabajaron junto con él en televisión parecían haberse formado con una misma idea.
Entrevista de M.Z.




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