12 de abril 2009 - 20:57

«Dragonball Evolution»

Justin Chatwin, el Goku cinematográfico, en la adaptación del comic japonés «Dragonball».
Justin Chatwin, el Goku cinematográfico, en la adaptación del comic japonés «Dragonball».
«Dragonball Evolution» (id., EEUU, Hong Kong 2009, habl. en inglés o dobl. al esp.) Dir.: J. Wong. Int.: J. Chatwin, C. Yun Fat, J. Marsters, J. Chung, E. Rossum, E. Tamura, J. Park.

Dragonball traducido para niños occidentales

Aún quedan cowboys en Hollywood: en plena crisis global invertir 10 millones de dólares en la producción de una película no-animada sobre el comic japonés «Dragonball» es una idea digna de algun magnate anticuado al estilo Howard Hughes. La audacia viene de China, gentileza de Stephen Chow, legendario productor de John Woo y otros directores de la era de oro de la industria del cine de Hong Kong.

Los millones de niños de todo el mundo sometidos al lavado de cerebro cotidiano del «Dragonball» original quizá se sientan traicionados por esta versión con actores, argumentalmente más simple, más gráfica en violencia y más occidental en las motivaciones dramáticas. Goku, destinado a salvar el mundo de un villano que vino del espacio juntando siete bolas mágicas, obviamente vuelve a tener su doble personalidad monstruosa, sólo que a diferencia del manga y animé originales concebidos por Akira Toriyama, es más una especie de Increible Hulk capaz de dominar los problemas de doble personalidad.

El espectador desprevenido que se tope por error con esta película -por ejemplo adultos acompañando preadolescentes- pensarán que no malgastaron del todo su dinero. De hecho, aun siendo un híbrido, tiene un concepto mas coherente que el de la más costosa adaptación hollywoodense de un cartoon japonés, «Meteoro». La película es demasiado corta como para llegar a aburrir, está muy bien filmada, el argumento -por más distorsionada que haya sido la adaptación al cine- es más comprensible y llevadera que el impenetrable programa de TV. Chow Yun Fat, el talentoso superastro chino, no se debe haber divertido tanto desde los buenos viejos tiempos en los que interpretaba todo tipo de comedias bobas made in China sin sospechar que alguna vez llegaria a triunfar en Hollywood.

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