22 de noviembre 2005 - 00:00

Drama de Cronenberg fue el favorito del público el fin de semana

Violento drama policial sobre un padre de familia común y corriente que al matar a dos criminales en defensa propia se convierte en héroe local y blanco de siniestros hampones. El director David Cronenberg vuelve a mostrarse como en sus mejores tiempos con un film que pasa de ácida comedia negra a duro drama bergmaniano, sin ocultar que se inspira en un western con Glen Ford. Las actuaciones de Ed Harris y William Hurt son formidables.
Dir.; D. Cronenberg. Int.: V. Mortensen, M. Bello, E. Harris, W. Hurt. EE.UU., habl. en inglés.
PUBLICO:
Adulto.
VIOLENCIA: Muy fuerte.
EROTISMO: Muy fuerte.
«Una historia violenta» (A history of violence, EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: D. Cronenberg. Int.: V. Mortensen, M. Bello, E. Harris, W. Hurt.

El mejor film de David Cronenberg en más de una década logra retomar y mejorar el concepto de su versión de «Crash», el clásico contracultural de J.G. Ballard que el director de «La Mosca» llevó al cine con todas las visiones de obsesiones sexuales con choques de autos, pero sin la ironía y el humor negro y solapado de la novela original.

Igual que Ballard, Cronenberg nunca se interesó en explorar el espacio exterior, para en cambio enfocar con una lente leve pero implacablemente distorsionada el «espacio interior», o sea hechos reales y cotidianos, exagerados hasta justo antes del absurdo surrealista, para revelarnos la cara más perversa y enferma de toda esa gente buena, ordinaria, que sin embargo, tiene un pequeño Jack el destripador a flor de piel.

No faltará quien luego de pagar una entrada para ver un film de Cronenberg con este título (más literal de lo que se podría suponer), salga quejándose de que es un film muy violento. Pero es más que eso: es un estudio de la violencia y su aceptación en nombre de los valores tradicionales, lo que da lugar a algunas descarnadas descripciones de la hipocresía y la doble moral en la escuela, el poder y sobre todo en el núcleo familiar.

Las escenas más truculentas estan al principio, cuando un honesto comerciante y padre de familia de un pueblito sencillo liquida a dos criminales en legítima defensa, lo que lo transforma en celebridad local y en blanco de espantosos matones que al mejor estilo «Dimensión desconocida» insisten en confundirlo con el peor asesino de la mafia de la costa Este. Viggo Mortensen confunde muy bien con su aire medio tonto, logrando que el espectador no pueda apostar por ninguna de las hipótesis posibles. Maria Bello actúa con verdadero sentimiento el espiritu de los peores chistes de abogados, pero los que merecen un lugar especial en la historia del cine de gangsters modernos son los imperdibles Ed Harris y William Hurt. El film tiene todos los elementos y climas del mejor Cronenberg de otrora, incluyendo violencia sexual, niños monstruitos y el tono dark intimista, que a la vez marca, una promesa apocalíptica muy poco alentadora, que justamente es el tono que Buñuel y Truffaut sostenían que debía provocar un film realmente riguroso sobre conflictos graves. Es decir que no da una solucion conciliadora, lo que implica que la audiencia no pueda reírse de algunos momentos lunáticos propios de algún viejo western, reelaborado en esta película tan rara y sólida.

«El Pistolero Invencible» de Russel Rouser (1956) quizá sea la más sorprendente fuente para un film del director de «El Almuerzo desnudo»; inspiración compartida con el comic de John Wagner, responsable de «Judge Dredd» y algunas otras historias violentas.

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