Igual que Roswell en el caso de documentales sobre el fenómeno OVNI, es difícil aportar algo nuevo al famoso caso del escape de Alcatraz que, en 1962, urdieron 4 reclusos y pudieron perpetrar 3, sin que hasta el día de hoy se sepa si los prófugos llegaron a disfrutar de la libertad o sucumbieron en las gélidas aguas de la Bahía de San Francisco. Por eso la gran sorpresa de esta nueva “Grandes escapes con Morgan Freeman” es que este primer episodio dio puntos de vista novedosos sobre el escape más famoso de la “Roca”, la misma que hospedó a Al Capone y a Machine Gun Kelly.
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Todos aquellos que vieron el clásico film de Don Siegel protagonizado por Clint Eastwood, “Alcatraz -Fuga imposible”, conocen bien la historia de la fuga de Frank Morris y los hermanos Anglin; allí hay detalles básicos del famosísimo escape, por ejemplo que los reos armaron cabezas con pelo humano sacado de la peluquería y que contaron con una balsa y chalecos salvavidas. Pero el nuevo detalle en el que se concentra este episodio del canal History es que todos los presos estaban confabulados para lograr el escape del trío. Más allá de que no a todos los presos caían simpaticos los que estaban planeando la fuga, mucho menos les simpatizaba el régimen inhumano de Alcatraz, por lo que todos ayudaron a que la fuga imposible fuera posible, por ejemplo en tapar los ruidos de la obra para escapar a la hora en que se permitía tocar instrumentos musicales; tenían entonces una melodía especial que hacían sonar como alarma por si se acercaban a la celda de Morris. Uno de los hermanos Anglin había pedido una especie de acordeón, con un rango de tonos lo bastante amplio como para sonar sobre los ruidos de la rejilla de ventilación que rompían en la celda de al lado, para luego, ya libres de los muros de la prisión, inflar rápidamente la balsa. Tanto ésta como los chalecos salvavidas estaban tan bien hechos que cuando el FBI los encontró en distintas partes de la bahía, los probó inflándolos, colocándoles un peso, y descubrieron que retenían el aire de modo indefinido.
El documental está hecho con sentido del ritmo y logró que, entre otros expertos, hable uno de los U.S. Marshalls que investigó durante casi dos décadas (el caso seguía abierto hasta que el último de los prófugos cumpla 99 años) y un sobrino de los hermanos Anglin, y obviamente los dos entrevistados tienen ideas distintas sobre el éxito o el fracaso de la fuga. Y por supuesto también habla bastante Freeman en muy buenas intervenciones de un corte mas oscuro que el de sus últimos programas para National Geographic, como “La historia de Dios”. Este primer episodio de “Grandes Escapes” lo ubica entre las mejores series documentales del cable, y se espera que siga así en los próximos 7 episodios que incluyen temas tan variados como “El Chapo”, ·”Escaping Hitler” (que contara el lado real de la famosa película con Steve McQueen “The Great Escape” que digirió John Sturges) y hasta un escape en Belfast de 40 miembros del IRA.
D. C.



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