22 de febrero 2008 - 00:00
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Los hermanos Joel y Ethan Coen, con el western «Sin lugar para los débiles», son los favoritos para quedarse con los Oscar principales, incluyendo el de Mejor Película. Después de barrer con los premios de todos los sindicatos de Hollywood, incluido el de directores, los Coen -en caso de cumplirse los pronósticos- se convertirían en la segunda pareja de directores en compartir un Oscar a la mejor dirección, después de Robert Wise y Jerome Robbins por «Amor sin barreras» en 1961.
El apoyo para «Sin lugar para los débiles» de los sindicatos de Hollywood, que abarcan a un amplio e influyente electorado de los votantes de los Oscar, también hace de los Coen los candidatos principales para hacerse con el Oscar a la mejor película como productores del film, junto a Scott Rudin.
El film opta a ocho Oscar en total. Además de mejor película y dirección, también por el guión adaptado de la novela de Cormac McCarthy. Javier Bardem está nominado como mejor actor de reparto por su papel de frío psicópata que traza un sendero de muerte por toda Texas, y decide el destino de sus víctimas lanzando una moneda al aire.
«Petróleo sangriento», que retrata la América de principios del siglo XX, es otro de los films con más posibilidades (está segundo en las encuestas). Ocho candidaturas acumula esta película incómoda y difícil que, en su aproximación histórica, analiza los perjuicios del capitalismo desaforado en el personaje de Daniel Plainview, un pionero magnate del petróleo que ha reportado a Daniel Day Lewis un aluvión de premios.
En esta suerte de odisea del antihéroe cargada de violencia, «Petróleo sangriento», aunque gana puntos conforme se acerca la ceremonia de entrega de los premios de la Academia, parece, sin embargo, un film condenado a ser el eterno finalista. Así sucedió en los Globos de Oro y en los Bafta y en la reciente Berlinale, donde era la favorita de la crítica pero no se hizo con el Oso de Oro, aunque sí recibió el premio al mejor director y una mención especial a su banda sonora.
Paul Thomas Anderson, acostumbrado a desarrollar sus historias más allá de los 150 minutos, como ya sucedió en «Magnolia» (1999) y «Boogie Nights» (1997), bromeaba en el festival alemán diciendo: «Por supuesto esperamos todos los Oscar, inclusive aquellos para los que no somos candidatos».
Entre los films extranjeros (donde hace tiempo no llegó a calificar «XXY» de Lucía Puenzo) sólo hay una certeza: este año será para un drama histórico, ya que todas las producciones que compiten entran en esta categoría, dos de ellas ambientadas en el conflicto más retratado del cine, la II Guerra Mundial.
La polaca «Katyn» y la austríaca «Los falsificadores» son los films que se adentran en dos capítulos de esa contienda: la matanza de oficiales polacos por el Ejército Rojo, y la producción de divisas falsas por los nazis en la que se emplearon a presos de campos de concentración.
«Katyn» es obra del veterano director polaco Andrzej Wajda, quien realiza un proyecto que llevaba madurando desde años y que le atañe personalmente ya que su padre fue uno de los 22.000 oficiales asesinados de un tiro en la nuca cerca del pueblo que da nombre a ese episodio trágico y al film. Wajda, de 81 años, ya ha recibido un Oscar honorífico por el conjunto de su obra y no es la primera vez que uno de sus films es seleccionado por la Academia de Hollywood.
«Los falsificadores», de Stepha Rutzowitzky está también basada en una historia verídica de la II Guerra Mundial, la de los presos que los nazis utilizaron para falsificar divisas de los países enemigos a fin de hundir sus economías y a la par llenar las arcas del Reich. Más allá de lo extravagante de la historia que se cuenta, el film destaca por el retrato que hace de esos presos que se encuentran ante la disyuntiva de ayudar al enemigo y salvar momentáneamente su vida o tratar de boicotear el proyecto y salvar al menos el alma.
Los dilemas a los que se enfrentan los hombres en una guerra es también el tema de la película israelí «Beaufort» de Joseph Cedar, que cuenta los últimos días en una posición del Líbano antes de que el Ejército de Israel desocupara ese país hace 18 años. La candidatarusa al Oscar, «12» de Nikita-Mijalkov tiene como tela de fondo un conflicto actual, el de Chechenia. Mijalkov se ha inspirado en la película «12 hombres en pugna») de Sidney Lumet y pone en escena a unos jurados que deben juzgar a un joven acusado de asesinar a su padrastro en pleno conflicto de Chechenia.
El último drama histórico en competición cuenta también una historia del este, pero mucho más lejana en el tiempo, ya que se trata de «Mongol», producción kazaya dirigida por el ruso Sergei Bodrov que cuenta la vida de Gengis Kan desde niño hasta que emprendió sus campañas. El film muestra a un Gengis Kan enamorado de su esposa, defensor de los suyos y gran comandante, una imagen que contrasta con la de genocida que tienen en los países que conquistó.




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