En tono paródico, porteño y musical, se estrena mañana “Minoica", que trae a una compañía de artistas transhumantes a contar la historia entre el Minotauro y Teseo, en un contexto de bajo presupuesto y despojo, a tono con los tiempos que corren. Para ello se valen del ingenio y el humor en escena, la sincronía actoral, la música y el baile, más que la pirotecnia visual.
Creada por Pablo Gorlero, con música original de Martín Bianchedi y coreografías de Verónica Pécollo, el musical es una reinterpretación lúdica que se vale del absurdo y el clown para llevar adelante la historia. Cuenta con actuaciones de Agustín Iannone, Santiago Leguizamo, Rocío Caldés, Patricia Browne, Damián Iglesias y otros. Conversamos con Browne, histórica del musical que vimos en “Chicago”, “Nine”, “Víctor Victoria”, “Cabaret” y “Ciritango”, entre otras; e Iglesias, que trabajó en “El violinista en el tejado”, “Drácula” y “Calígula”, entre muchas otras de Pepe Cibrián.
Periodista: ¿Cómo es este mito griego encarado desde el absurdo y el clown?
Damián Iglesias: Cuenta el famoso mito grieto de Teseo el héroe encerrado en un laberinto en la isla de Creta. Y se hace a partir de la reunión de 9 actores en un escenario en la calle Corrientes que intentan hacerlo atravesados por nuestra realidad social y económica, con los materiales que tienen a mano, y con humor que es una de las formas en que los artistas encaramos la existencia.
Patricia Browne: Lo absurdo de todo son estos actores venidos a menos, sin trabajo, que fueron convocados para realizar esta obra de bajo presupuesto. Son algunos principiantes, sobreactuados e intentan poner lo mejor que pueden. Lo absurdo son estos actores interpretando estos personajes, sin efectos ni fuegos artificiales ni pantallas ni grandes vestuarios. En zapatillas.
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Agustín Iannone y Santiago Leguizamo en "Minoica".
P.: ¿Qué temas aborda y cómo se desarrollan?
P.B.: La Minoica fue una civilización que existió 2000 años AC y creía en ciertos mitos, según el historiador Plutarco. Mientras relata se da cuenta por ejemplo que no hay plata para armar un laberinto y pide al público que se lo imagine. Se cuenta desde el nacimiento del Minotauro, hijo de la reina Pacifa, mi personaje, quien engendra a este ser que según la mitología es monstruoso y come personas. Pero la obra demuestra que no es tan así y se aborda la humanidad de estos personajes. También se ve el nacimiento de Teseo, hijo de Poseidón y la reina Etra, que también interpreto. Teseo es muy hábil, muy vanidoso y engreído. Hasta que se encuentran Teseo y el Minotauro.
D.I.: La obra aborda la identidad del ser, quién soy, quién me hicieron creer que soy e intentar discernir quién es quién. El monustruo o el héroe, ¿son realmente eso? Se dejan ver los hilos que maneja el poder para hacerle creer al pueblo quién es cada personaje que está narrado en esta historia.
P.: ¿Cómo es la puesta?
D.I.: Es una puesta simple y se va armando a medida que transcurre el espectáculo. La arman los actores con los elementos que se encuentran en esta reunión de elenco en el teatro. Yo encarno a Plutarco, gran filosofo griego, y rompo siempre la cuarta pared con la narración de la obra, mientras me voy dando cuenta que con los pocos elementos que tenemos es muy difícil contar bien la historia.
P.B.: No hay grandes efectos ni vestuarios ampulosos pero hay mucha plasticidad en escena, movimiento, las coreogafías de Vero Pecollo son excelentes. Estuvimos en la búsqueda de los personajes desde el humor, lo ridículo, el no tener vergüenza, las canciones son muy divertidas y muy distintas en sus estilos. Al final llegan canciones al estilo de las comedias musicales clásicas.
P.: Es un musical diferente, de pequeño formato, que convive con musicales a gran escala, ¿cómo ven la escena?
P.B.: Es un musical distinto, hay muy pocos de este estilo, quizá “La desgracia”, “Reverso” que si bien no es un musical tiene esa sincro en escena. Buenos Aires tiene de todo, en el independiente hay pequeñas producciones que conviven con los musicales de siempre como Mamma mia. El público necesita teatro con humor.
D.I.: Nuestro país es sorprendente e ilógico, pero no somos ilógicos los artistas que intentamos adaptarnos a la situación. Aparecen estos grandes musicales aun en esta situación inestable a nivel económico y cultural, y siguen estrenando grandes y pequeños espectáculos con artistas que necesitamos seguir contando, esa es nuestra labor. Desde el humor poder hacer una pequeña critica de lo que estamos viviendo, poder entender que así somos los argentinos, seguimos adelante contra viento y manera. El crear y compartir es esencial para nuestra vida.