6 de noviembre 2007 - 00:00

Eldar: pirotecnia de artista inmaduro

Su apabullantevirtuosismo enel piano y elteclado eléctrico,a la vez quevirtud es elprincipal defectodel joven músicoucraniano paraquienes esperanalgo más quepirotecniamusical.
Su apabullante virtuosismo en el piano y el teclado eléctrico, a la vez que virtud es el principal defecto del joven músico ucraniano para quienes esperan algo más que pirotecnia musical.
Presentación de «Re-imagination». Eldar (piano, teclado). Con Harish Narasimhan Raghavan (batería) y Aaron Lowe Mc Lendon ( batería). (Teatro ND/Ateneo; 1 de noviembre.)

Con apenas 19 años, el ucraniano Eldar Djangirov -conocido como Eldar, a secas- grabó ya tres discos: «Eldar»(2005), «Live at the Blue Note» (2006) y, hace muy poco, «Re-imagination». En este tiempo ocupó también amplios espacios en la prensa, recibió elogios y premios y se convirtió en el niño mimado de la discográfica multinacional que vende su música.

Es cierto que el virtuosismo de Eldar asombra apenas empieza a dejar correr sus dedos -que llegan a hacerse invisibles-sobre el piano o el teclado eléctrico. Pero, quizá por su juventud, quizá por exceso de premura por parte de la industria del espectáculo -prensa internacional incluida- en colocarle etiquetas que todavía le quedan grandes, como «sucesor de Art Tatum o de Oscar Peterson», a Eldar se lo nota, todavía, algo inmaduro. Y esa inmadurez se expresa, justamente, en lo que muchos consideran su mayor virtud: el apabullante virtuosismo de sus manos.

Con semejante técnica, con algunas ideas creativas a la hora de la improvisación, con la capacidad de escribir algunas melodías, Eldar se planta en el terreno del «hard bop» y no afloja un minuto el vértigo desde que comienza hasta que termina el concierto. El público se reparte entre los que admiran y ovacionan su enorme destreza y los que abandonan el recital antes del final, seguramente algo aburridos ante la falta de sorpresa musical.

El repertorio de su concierto porteño incluyó ocho títulos, entre «standards» y composiciones propias: «Delfeyo's Dilemma», «I Remember When», «Bésame mucho», «I Should Care» (en solo de piano), «South Bixel», «Moanin'», «Daily Living» y «Place St. Henri»; material tomado, en su mayoría, de sus tres álbumes. Y tuvo como respaldo a dos músicos que no llegaron a lucir estatura internacional: el flojo contrabajista Harish Narasimhan Raghavan y el pirotécnico baterista Aaron Lowe Mc Lendon.

Muchas notas, entonces. No tantas ideas. Un swing que es por el momento cristal en bruto. Y un marketing que lo pone, apresuradamente, en un lugar que todavía no merece.

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