En cuanto a Para el juego televisivo se instalaron seis pantallas de TV a ambos lados de la sala. A pesar de parecer complejo, todo es muy simple y banal. No más que un juego que pretende ser divertido y que cierto sector del público festejó con risas, sin saberse muy bien por qué o de qué.
Lo teatral y estático del principio de la obra se transforma en más dinámico e interactivo en los diez minutos finales de
A esta altura habría que preguntarse cuál fue el criterio estético para la selección de las compañías de danza y sus respectivas obras. Es una cuestión simplemente económica traer compañías baratas y sin demasiado despliegue escénico o es una búsqueda de mostrar al público nuevas tendencias. Si es lo primero, se entiende. Si es lo último, no hay nada más que darse un vueltita por algunos de los teatros donde los jóvenes coreógrafos argentinos ofrecen sus espectáculos y comprobar con orgullo, cuánto más interesante es lo que se experimenta en nuestro medio y en muchas oportunidades más lo que se obtiene con la investigación de nuevas formas y lenguajes que la experimentación árida y desangelada.
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