Ferrari, León de Oro, como Berni

Espectáculos

La semana pasada, León Ferrari ganó el mayor reconocimiento que existe para las artes en todo el mundo, el León de Oro que otorga la Bienal de Venecia le fue entregado a un argentino por segunda vez en sus 52 años de historia (su único antecesor fue Antonio Berni, porque Le Parc lo ganó como ciudadano francés). El premio que ganó el provocativo Ferrari es el «León de Oro a un artista presente en la Muestra Central Internacional», exhibición donde se destacaba «La Civilización Occidental y Cristiana» (1965), un ícono de la vanguardia argentina. La obra inspirada en la guerra de Vietnam, muestra a Cristo clavado sobre un avión bombardero y recobró vigencia durante las contiendas bélicas de este nuevo siglo.

En este país (donde los artistas no son personajes populares, salvo Marta Minujín), Ferrari, de 86 años, no disfrutó nunca de los halagos y el reconocimiento público. En estos últimos años ganó sin embargo una fama a contrapelo, más consolidada en sus gestos provocativos que en su genuino talento. Ahora, el León de Oro contribuye a poner estas cuestiones en claro, con el mayor reconocimiento público al que puede aspirar un artista. En junio, durante los días previos a la inauguración, cuando la Bienal se abre sólo para los expertos, la sala que ocupó Ferrari con sus obras parecía un perpetuo vernissage. Los medios privilegiaron el famoso avión, considerado uno de los mayores atractivos de la Bienal que bajo la curaduría del estadounidense Robert Storr no presentó mayores sorpresas. Cabe aclarar que más allá de esta obra, la selección del envío a cargo de Storr y la curadora Victoria Noorthoorn que lo ayudó en la misión, privilegió lo político sobre lo sensible y poético de Ferrari, o sea, sus bellísimos cuadros escritos y sus esculturasen metal o dibujos aéreos, no estaban presentes. Hijo de un artista y constructor de iglesias, Ferrari lucha desde adentro contra el dogma religioso del Infierno. En Venecia presentó «LÓsservatore Romano», una muestra de collages sobre el diario del Vaticano en los que, conservando los titulares, reemplazó los textos con imágenes que ilustran los títulos. Cuando la televisión italiana llegó a entrevistarlo, lo primero que preguntó, fue: «¿Posso parlare de religione?».

Lily Berni, contaba a este diario hace varios años, que estuvieron solos con su padre Antonio la noche que ganó el León de Oro en Venecia. Ayer, para que no se repita la historia, en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta los admiradores de Ferrari organizaron una fiesta, que continuará el miércoles cuando inaugure su muestra en la galería Ruth Benzacar.

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