24 de mayo 2009 - 17:09
Festival de Cannes: la Palma de Oro fue para Haneke
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Michael Haneke
Con un fuerte aplauso sin embargo se recibió el premio al mejor actor para el austriaco Christoph Waltz, quien encarna a un sargento nazi en "Inglourious Basterds". "Debo esto -dijo Waltz al alzar el galardón- a su único e inimitable creador: Quentin Tarantino".
Y dentro de las películas que tuvieron peor acogida en Cannes figuraba también "Spring Fever", del chino Lou Ye, que se llevó el premio para el Mejor Guión (Mei Fang).
La británica Andrea Arnold subió al escenario para recoger el mismo galardón que hace tres años se llevó con su primera película ("Red Road"), el Premio del Jurado por "Fish Tank". En esta ocasión sin embargo lo comparte con el surcoreano Park Chan-wook, que trajo por primera vez a la competición una película de vampiros.
El que se podría considerar "perdedor" es el octagenario realizador francés Alain Resnais, que se llevó un Premio Excepcional por "Les herbes folles". El más veterano de los 20 realizadores a concurso, una referencia en la Nouvelle Vage, presentó hace 50 años "Hiroshima mon amour".
El cine español, que tenía a Pedro Almodóvar (Los Abrazos Rotos) e Isabel Coixet en la competición, se va prácticamente con las manos vacías aunque satisfecho por haber entrado de lleno en la sección oficial, donde fuera de concurso Alejandro Amenábar estrenó "Ágora".
Además contó con el apoyo de la ministra de Cultura española, Ángeles González-Sinde, quien acudió a la ceremonia de clausura.
La comisión superior técnica decidió dar el premio artístico- técnico a Aitor Berenguer, el mezclador del sonido de "Mapa de los sonidos de Tokio" (Isabel Coixet).
Cannes cierra una edición marcada sobre todo por la ausencia de esos astros de relumbre que atraen a miles de fans. La crisis se sintió en los restaurantes, con menos clientes, en las calles, mucho más despejadas y también en el mercado, donde productores y distribuidores definen lo que los espectadores verán a lo largo del año en las pantallas.
Pero el Festival de Cannes se despide con todo el glamour que evoca el nombre de Chanel en una película "Coco Chanel & Igor Stravinsky", que recoge la relación intensa pero fugaz entre la diseñadora y el compositor ruso.



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