17 de abril 2001 - 00:00
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Escena de "Obs".
Desde el punto de vista dramático los mejores momentos de la obra fueron aquellos inspirados en «Macbeth», pero lamentablemente de la tragedia de Shakespeare sólo quedaron algunas citas aisladas (los augurios de las brujas, las imborrables manchas de sangre de Lady Macbeth) que buena parte del público joven, al que supuestamente está dirigido el espectáculo, no alcanzó a descifrar. («¿Mac qué?», le preguntó a este diario un estudiante de Ciencias Políticas, a la salida).
Es cierto que la estructura abierta de «Obs» y su montaje fuertemente audiovisual permite que cada espectador interprete el material a su manera. Pero es evidente que sin alguna información previa sobre «Macbeth», cualquier lectura queda empobrecida. Hasta el magnífico final con las dos pantallas avanzando sobre el rey asesino (en clara alusión al ejército camuflado de bosque que describe Shakespeare) pierde fuerza si el espectador desconoce la cita de referencia.
El perfil tecno de «Obs» (música, video y algunos efectos especiales) tampoco logran la fuerza de otros memorables antecesores como «MTM», un espectáculo en donde el público podía experimentar en directo y sin respiro el gran poder manipulativo de los noticieros televisivos. Aún así, y pese a sus baches narrativos, la repetición de viejos recursos y una fallida experiencia 3D, «Obs» es una experiencia multimedia que a muchos jóvenes puede llegar a interesar.



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