3 de enero 2008 - 00:00

''Gangster american''

Un excelente Denzel Washington y un Russell Crowe que nunca da en la tecla con su personaje protagonizan un film que, aunque entretenido, no está a la altura de los mejores trabajos del director de «Blade Runner».
Un excelente Denzel Washington y un Russell Crowe que nunca da en la tecla con su personaje protagonizan un film que, aunque entretenido, no está a la altura de los mejores trabajos del director de «Blade Runner».
«Gangster americano» (American Gangster. EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: R. Scott. Int.: D. Washington, R. Crowe, C. Ejiofor, C. Gooding Jr., J. Brolin, L. Nadal, T. Levine, R. Dee, A. Assante, C. Gugino.

Se sabe, a Ridley Scott no hay género que se le escape de las manos. Sea un peplum como «Gladiador» o una de guerra como «La caída del Halcón Negro», el director de clásicos como «Alien» y «Blade Runner» encara cualquier tipo de película como si la suya fuera a acabar con todo lo que se había hecho antes.

Así es como empieza este policial blaxploitation sobre el ascenso de un gangster negro en los tiempos de Vietnam, con un cruel ajuste de cuentas que deja al espectador esperando, ya desde la secuencia de títulos, un nivel de violencia que pueda superar las fortísimas películas del género realizadas en su época de oro, la década de 1970.

Sólo que «American Gangster» se basa en una historia real y Scott no la modificó tanto como para que la película muestre algo más fuerte que ese comienzo. Denzel Washington es el chofer del padrino de Harlem, que muere de un ataque al corazón y deja abierta la puerta para que este hampón de segunda crezca a niveles inusitados en los bajos fondos, ya que saltándose los intermediarios, viaja directamente a Bangkok a comprar la heroína más pura con la que inunda el mercado. Russell Crowe, por su parte, es un policía novato de la división antidrogas de Nueva Jersey, un personaje menos atractivo con el que Scott tiene que equilibrar una historia de más de dos horas y media.

  • Detalles

  • El film nunca se hace largo, ni mucho menos aburrido, pero simplemente no alcanza la contundencia que se podría esperar dado el tema, el presupuesto, los actores y el director, que intenta hacer crecer la tensión entre los dos personajes antes de montar una buena escena de accion, lo que le lleva más de media película.

    Los detalles de época, la música y actuaciones de reparto, como la de Josh Brolin o el mafioso italiano Armand Assante, son puntos a favor que se disfrutan a medida que avanza la proyección, igual que la estupenda actuación de Washington. En cambio, Crowe nunca da en la tecla de su papel, y por lo tanto sus escenas no son tan intensas ni interesantes como las del protagonista.

    Con una fotografía oscura y menos escenas de acción violenta típica del género, este intento de Ridley Scott en el cine policial se deja ver sin sobresaltos, pero simplemente no está a la altura de los mejores trabajos del realizador de «Los duelistas».

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