14 de octubre 2008 - 00:00

Gil se dio el gusto de cantar desde el llano

Presentación de «Banda larga cordel». Actuación de Gilberto Gil (voz, guitarra). Con Sergio Chiavazzoli ( guitarra), Bem Gil ( guitarra), Arthur Maia (bajo), Alex Fonseca (batería), Claudio Andrade (teclados) y Gustavo Di Dalva (percusión). (Teatro Gran Rex; 9 de octubre.)

Hacía más de una década que el bahiano Gilberto Gil no grababa un disco -lo anterior había sido «Quanta» de 1997-. Es que, durante muchos años, fue el Ministro de Cultura del gobierno de Lula y esas ocupaciones burocráticas -que a diferencia de muchos otros casos, terminaron de buen modo- absorbieron su tiempo y su cabeza. En las épocas de funcionario, Gil se limitó a hacer algunos conciertos y hasta llegó a actuar en la Argentina. También a escribir pero, evidentemente, lo de grabar y salir de gira requería una dedicación que no podía brindarse.

Libre del cargo, entonces, hizo un nuevo álbum que apunta -como ha ocurrido con cada momento de su vida artística- a la modernidad. Internet está en el centro de la escena -en el nombre del CD, en la canción que bautiza a todo el disco, en la gráfica de la tapa, en el concepto-; y hay una reivindicación de un uso más libre de los materiales, aun los musicales, que circulan por la red.

En lo musical, el artista eligió para este retorno pleno, una mezcla de cosas: un poco de su nuevo material y algunos de sus clásicos, un sonido más digital en una estética que rockera moderna conviviendo con un sonido más autóctono brasileño, una orquestación amplia por el combo completo en el mismoespacio de una tímbrica más acústica. En el Gil de hoy, ex Ministro y en muy buen estado aunque con su voz más cascada que en el pasado, está la tradición del baión y del samba, el rock, el blues, la balada, y el reggae que ha venido atravesando buena parte de su obra. En dos horas de show -y frente a un público que no alcanzó para llenar el enorme teatro Gran Rex-, el bahiano presentó en vivo algunas de las buenas composiciones del nuevo álbum: «Banda larga cordel», «Os pais», «Olho mágico», «Nao tenho medo da morte», «Gueixa no tatame», «A faca e o queijo», «Despedida de solteira», etc.

Pero también se dio espacio para volver sobre clásicos propios como «Realce», «Se eu quiser falar con Deus», «Vamos fugir», «Soy loco por ti América», y ajenos: «Something» de Los Beatles; «No Woman, no cry» de Bob Marley. Renglón aparte para la excelente banda que lo acompañó en este caso, y que tuvo al bajista Arthur Maia y al baterista Alex Fonseca como la base imprescindible para el grupo de guitarras, teclado y percusión brasileña.

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