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9 de noviembre 2006 - 00:00

"Hard Candy"

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Ellen Page (excelente) y Patrick Wilson protagonizan prácticamente solos un film fuerte para ser de arte y demasiado rebuscado para psycho-thriller, pero interesante y original.
«Hard candy» (EE.UU., 2006, habl. en inglés). Dir. David Slade. Int.:: Ellen Page, Patrick Wilson, Sandra Oh.

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Como película de arte, «Hard Candy» puede ser un poco fuerte. Como psycho-thriller, puede resultar un poco refinado y rebuscado. En el medio de estos dos parámetros hay una película interesante, realmente original, que por momentos es atrapante y a veces exaspera un tanto al espectador que conoce el género y no cae tan fácilmente en las trampas del director David Slade. O mejor dicho, en las trampas de la feroz adolescente encarnada por Ellen Page.

Page es la chica que un fotógrafo presuntamente pedófilo conoció en un chat por internet e invita a su casa estudio para una sesión de fotos eróticas. Las maniobras de seducción de Patrick Wilson demoran unos 20 minutos. El suspenso y el morbo crecen, pero cuando la cámara esta lista para disparar y la niña se empieza a mostrar ligera de ropas, pasa algo raro. El vodka con jugo de naranja preparado para desinhibir a la víctima parece afectar al victimario, que de pronto se encuentra en medio de un juego del gato y el ratón donde a él le toca la parte del roedor. Es que la heroína está decidida a descubrir si el fotógrafo es realmente pedófilo, y si tuvo que ver en el crimen de una chica desparecida en la zona.

«Hard Candy» tiene sorpresas a cada rato, incluyendo una larguísima escena de castración capaz de poner sumamente nervioso a todo miembro de la audiencia masculina, a pesar de que en realidad nunca muestra nada más allá de la expresión angustiada o sádica de los protagonistas.

Sostener una película con sólo dos intérpretes, en prácticamente un único decorado, es algo sumamente difícil, y hay que reconocer que el director se las arregló bastante bien, aunque por momentos la verborragia atenta conta los climas y el suspenso. Las actuaciones son muy sólidas, especialmente la de Ellen Page, y un punto a favor de la película es el excelente uso del formato de pantalla ancha para filmar escenas que esencialmente tienen lugar en interiores. Lástima que en el plano argumental, más de una vuelta de tuerca se vea a la distancia, algo que afectará menos al público del cine indie que a los adeptos al cine de suspenso.

D.C.

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